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En el tercer capítulo de Timoteo, el apóstol Pablo le advierte varias veces a su discípulo que tenga cuidado y evite a aquellos que tienen apariencia de piedad–es decir–, que dicen ser Cristianos, pero en realidad son engañadores (2 Tim. 3:5). Éstas personas nunca llegan al conocimiento de la verdad (v.7) y además la resisten (v.8); son “hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe” (v.8). Luego en el versículo 13 los llama “malos” y “engañadores”; ésta última palabra se puede traducir también como “impostores”.

¿Existen éste tipo de personas hoy en día? Sin duda alguna. El otro día vi algunos videos de supuestos pastores y evangelistas que en el nombre de Cristo (al invocarlo, lo blasfeman) hacen diversos tipos de “milagros” y otras cosas espectaculares. Éstas personas, astutas y sin escrúpulos, usando métodos de decepción bien diseñados, hacen víctima de las personas necesitadas y dolidas. Con su apariencia de piedad y palabras suaves seducen a los necesitados, hasta traerlos a su trampa y quitarles cuanto puedan.

A veces me pregunto qué clase de persona puede hacer algo así. Supongo que es gente que no tiene temor de Dios y que no temen el seguro castigo que se les avecina.

Pedro escribió acerca de ellos: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2:1-3).

¿Qué debemos hacer como Cristianos acerca de ellos? No debemos quedarnos callados. Lo que hacen es una blasfemia contra Dios, y debemos de exponerlos a la luz de la verdad. No hay que dejar que se queden con el dinero de los pobres y necesitados, y además cometan la osadía de hacerlo en el nombre de Cristo.

Debemos ser sabios para discernir, exponer y reprimir a éstos supuestos Cristianos, que más bien son anticristos, lobos vestidos de ovejas (Cristo dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” [Mateo 7:15]). Si conoces a alguien que está cayendo víctima de ellos, es tu deber advertirle a esa persona.

Vía. http://www.emanuelelizondo.com

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