falso

Los pasajes que hace referencia dicen:

2Co 11:13 “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.
2Co 11:14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
2Co 11:15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.

Mat 7:15 “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”.

Esto, debido a la corrupción que se ha desarrollado en muchas iglesias, es un tema de mucha actualidad, porque además corresponde a una de las señales que el Señor indicó que sucedería en los últimos tiempos antes de Su venida.

Mat 24:11 “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”

Mat 7:22 “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 
Mat 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

LOS APÓSTOLES. Primero es necesario señalar cuáles son los apóstoles legítimamente reconocidos por Dios. La Biblia menciona doce como los verdaderos apóstoles que el Señor escogió y apartó para esa labor tan importante, para ser pilares de la iglesia eterna. Ese número se ha mantenido y serán únicamente los doce que menciona la Biblia para la fundación de la iglesia y por toda la eternidad. En la respuesta Nº 2 de esta sección de PREGUNTAS FRECUENTES, puede leer sobre el reemplazo de Judas por Pablo, pero siempre se mantiene el número de doce, que es lo que se conserva hasta cuando el Señor la muestra proféticamente al apóstol Juan en los cielos: Ap. 21:14 “Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero”. Nadie tiene autoridad para nombrar otros “apóstoles” de forma arbitraria e intentando justificar ese fraude con argumentos tan pueriles, como que el vocablo “apóstol” significa “enviado” y tratando de apoyarse en esa simpleza, muchos en nuestros días se autodenominan “apóstoles” para dedicarse al negocio del mercado de almas y se otorgan ese “título” para hacer ganancias deshonestas y vivir sin trabajar como Dios ordenó desde el principio de la creación (Gen 3:19 “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra”). Y que también fue la orden apostólica entregada por Pablo: 2Tes 3:10 “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”.

Con ese mismo argumento espurio e inconsistente a la luz de la Biblia, también han usurpado otras credenciales que corresponden exclusivamente al Señor de la Gloria.EstudiosMaranatha.com Jack Fleming

Porque es verdad que el Señor ha enviado a los creyentes a testificar de las glorias celestiales, pero esa fue una orden general que encomendó a todos los cristianos en la gran comisión: Mat 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones” Eso es responsabilidad de todos y sin tener que esperar un salario por aquello, de lo contrario el apóstol Pablo estaría faltando a la verdad y ese pasaje de 2Tes 3:10 “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”, no debería estar en la Biblia.

De igual modo bien sabemos que todos los creyentes somos los ungidos de Dios (2Co 1:21 ” y el que nos ungió, es Dios), pero estos embaucadores gustan ser llamados en forma exclusiva, como un título especial que solamente ellos poseen: “El Ungido”, y esa es una blasfemia mayor, porque siempre cuando se emplea en singular, es para señalar a Cristo, porque Ungido equivale precisamente eso: Mesías (en hebreo), Cristo (en griego).

Que alguien se llame “señor González” es una cosa, pero algo completamente diferente es que se haga llamar “El Señor”. Lo mismo sucede cuando se usurpa como un título o cargo, el de “pastor”, que en muchos casos es heredado por la esposa o hijos como sucede con las dinastías; cuando es de conocimiento de todos los que han leído la Biblia, que Cristo es el Príncipe de los pastores: 1Pe 5:4 “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”. Por esta razón no existe en ninguna iglesia del Nuevo Testamento “un pastor” a cargo de una iglesia y menos con los poderes y abusos que hoy todos conocemos.

Ser reconocido como pastor en una iglesia no tiene nada de malo, siempre cuando sea debido a su espiritualidad y consagración, virtudes, capacidad y honradez.

1Ti 3:2 “sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;
1Ti 3:3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;
1Ti 3:4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad
1Ti 3:5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
1Ti 3:6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo”.

En Tito 1:6 añade que tenga hijos creyentes, lo cual implica que sea una persona lo suficientemente mayor para tener hijos que se han convertido al Señor. Lo mismo se distingue cuando la Palabra de Dios exige que no sea un neófito.

En una iglesia donde verdaderamente Cristo es la única Cabeza como ordena la Palabra de Dios (Ef 5:23 “Cristo es cabeza de la iglesia” Col 1:18 “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”), en esa iglesia espiritual no hay lugar para los “cargos” o “títulos”, solamente existe allí lo que hubo en todas las iglesias del Nuevo Testamento, hermanos que el Espíritu Santo ha escogido y capacitado para cumplir con diferentes funciones para el crecimiento de la iglesia local.

Nadie es seleccionado por elección popular o por herencia de padre a hijo, sino que únicamente es el Espíritu Santo quién escoge como Él quiere: 1Co 12:11 “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”.

En una iglesia espiritual no existen los “cargos” o “títulos”, solamente existen hermanos y hermanas que el Espíritu Santo capacita y prepara para servir por amor al Señor y son respetados por los hermanos; nadie sirve por amor al dinero como sucede en nuestros días, 2Tes 3:10 “Porque si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”.

En conclusión respecto a los falsos apóstoles, es muy fácil reconocerlos, porque son todos aquellos que existen en nuestros días y se han apropiado indebidamente de ese nombre que corresponde exclusivamente a los doce que se mencionan en la Biblia, todos los otros que se presentan como “apóstoles”, son falsos apóstoles. 2Co 11:13 “Porque éstos son falsos apóstoles,obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo”.

LOS PROFETAS. De éstos podemos decir algo muy similar, porque también existieron legítimamente en la iglesia durante el tiempo apostólico, cuando aún no se había terminado de escribir toda la Biblia, pero Dios nos advierte que su labor concluiría cuando Su revelación completa y perfecta llegara a su totalidad, conforme a la decisión soberana de Dios.

1Co 13:8 “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
1Co 13:9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
1Co 13:10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”.

La Biblia es la revelación completa y perfecta de Dios al hombre, si algo le faltara, no solamente dejaría de ser perfecta, sino que existiría la necesidad de continuar añadiéndole páginas.

Cuando se terminó de escribir la última página de la Biblia, Dios la selló con una solemne advertencia: Ap. 22:18 “Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro”. Y esta es la incongruencia de los que se hacen llamar profetas en nuestros días, si verdaderamente lo que ellos revelan fuera Palabra de Dios, habría que seguir agregando páginas a la Biblia, lo cual de sólo pensarlo resulta una herejía.

Luego de revelar a la iglesia del Nuevo Testamento que las profecías se acabarían cuando llegara la totalidad de la revelación de Dios, dice el Señor en Su Palabra:

1Co 13:9 “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
1Co 13:10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 
1Co 13:11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño”.

Cuando el Dios Soberano consideró que había entregado toda la revelación que el hombre necesitaba conocer, entonces selló la última página de Su Libro Sagrado y concluyeron las profecías, porque lo perfecto había llegado. A partir de ese momento terminó la labor de los profetas, hoy solamente existen los falsos profetas, los agoreros y las pitonisas que abundan en las iglesias carismáticas.

En consecuencia hoy es muy fácil determinar quiénes son los falsos profetas y los falsos apóstoles, porque ahora no existen apóstoles ni profetas en la verdadera iglesia del Señor, solamente existen falsos. No puede confundirse, si hoy conoce alguno que dice ser “apóstol”, no le quepa la menor duda que es un “falso apóstol, un fraudulento, que se disfraza como apóstol de Cristo” (2Co 11:13).

Y de igual manera, si se encuentra con una profetiza o profeta, tenga la plena seguridad que es un falso profeta, porque hoy que tenemos toda la perfecta revelación de Dios, no existen los profetas en nuestros días.

Vía. http://www.estudiosmaranatha.com

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