Las fuertes responsabilidades que descansan sobre los hombros de los ancianos necesariamente implican altas cualidades de carácter. Cualquier grupo de hombres que sean investidos de poder para pastorear una congregación debe estar capacitado de corazón para cumplir con ese deber. Muy poca atención ha sido dada a las cualidades o requisitos de los ancianos. Los ancianos mismos han descuidado estos requisitos. Las congregaciones también los han pasado por alto. Muchos hombres que se promueven a sí mismos buscando preeminencia y prominencia se han establecido por sí mismos, como ancianos, con la ayuda de ciertos políticos que actúan en la iglesia. Sólo mal puede obtenerse cuando se ha seguido este curso. Ha llegado el tiempo de hacer una reforma en el obispado de la iglesia. Los requisitos, como son dados en el Nuevo Testamento, no deben ser ignorados.

Los requisitos para los ancianos son dados in 1 Timoteo 3 y Tito 1. Estas dos listas de requisitos pueden ser estudiadas para el beneficio de todos. Son divididas en dos clases, los requisitos positivos y los requisitos negativos. El Espíritu Santo ha mencionado estos requisitos con tal énfasis que no pueden ser mal interpretados. El obispo debe ser “irreprensible”,”hospedador”, “marido de una sola mujer”, “sobrio”, “prudente”, “decoroso”, “apto para enseñar”. Estos son unos de los requisitos o cualidades positivas de un anciano. Se agrega que “gobierne bien su casa” y que “tenga buen testimonio de los de afuera”. Algunos de los requisitos negativos son: “no dado al vino”, no pendenciero”, “no codicioso de ganancias deshonestas”, “no soberbio”, “no iracundo”.

Este no ha sido el único caso resonante que he escuchado. Muchos años atrás fue el de Jimmy Swagart. Un poco mas acá fue el del Pastor Hector Anibal Gimenez, que dio mucho que hablar a los medios de comunicación que se hicieron la fiesta con todo el escandolo de su matrimonio destruido con su esposa, la Pastora Irma.

Un descuido fue todo lo que causo que Tommy Moya fuera descubierto en adulterio por su esposa ya que Tommy Moya usaba su correo electronico o email para comunicarse con una joven quien era parte de el coro de la iglesia y esposa de otro lider.

Sexualidad

El sexo es un don de Dios. Dios creo el sexo, para deleite del hombre y como todo lo que el creó es bueno en gran manera.(“Dios vio todo lo que había hecho; y era bueno en gran manera.” Gen 1:31 LNBH)

Creo que todos estamos de acuerdo en declarar que el sexo es un don de Dios, que nos permite tener nuestra identidad como hombre-mujer. El sexo no es malo en sí, no es pecaminoso ni perverso. Dios nos dio este instinto junto con la capacidad de amar y de expresar nuestros sentimientos con palabras y acciones.

El sexo fue creado por Dios para que sea disfrutado en el marco del matrimonio. En este tiempo, cuando los valo­res se han trastocado tanto, cuando el sexo perdió su dimensión de santidad, porque se lo utiliza con fines comer­ciales y con una connotación hedonista, sin amor y sin res­ponsabilidad, los ministros deben tener bien claro el concepto bíblico del sexo.

En la sociedad actual en la cual todo es permitido y en la cual la experiencia sexual se practica desde la adolescen­cia, sin los requistos bíblicos del amor y la madurez emo­cional y social que sólo se da en el marco del matrimonio. Los ministros deben enseñar con valor la importancia de la santidad en el uso del sexo. Su enseñanza debe ser respal­dada con su vida. Hoy se experimenta el sexo sin el respeto y el compromiso que implica la institución de la familia. Por esto el sexo se ha transformado en una fuente de placer permitido y por lo tanto no es considerado pecado.

Los ministros, que tienen una función pública, son blanco de la tentación sexual. Es sorprendente la cantidad de líderes, pastores y evangelistas que han caído en este pecado. Es evidente que una de las causas es el descuido del control de sus emociones y el permitir que sentimientos de afecto y cariño hacia una persona del otro sexo le vayan inundando.

Es fundamental que en toda oportunidad en que un pastor o líder se siente atraído, identificado o feliz de estar con una persona del otro sexo debe ponerse en guardia y frenar todo pensamiento, fantasía o sentimiento paternalis­ta. Si no lo hace quedará expuesto para tener mayores de­seos de ayudarle, de estar cerca y de pasar mas tiempo juntos. Estas emociones y sentimientos llegaran a un pun­to de tensión que no podrá frenar.

La situación se agrava si el ministro no tiene una co­rrecta comunicación con su esposa, o viceversa; si ella o él no se comprenden y si no hay una correspondencia sexual satisfactoria. Toda esa frustración puede llevarle a hacer comparaciones y a sentirse mas comprendido o valorado por la otra persona y a intensificar los encuentros.

Estos sentimientos pueden surgir con alguna persona con la que trabaja en la iglesia o ministerio y, en este caso, el peligro es mayor porque al estar tanto tiempo juntos ha­ce que haya más oportunidades de compartir, de simpati­zar, de comprenderse, de complementarse y de generar una relación o simpatía peligrosa.

En el caso de los líderes y pastores que dejan mucho tiempo a sus esposas, éstas pueden encontrar en otros hombres la atención, la comprensión y la caballerosidad que no. encuentran en sus esposos, quienes son considera­dos con todos menos con ella y sus hijos.

Dentro de este campo está el problema de orar con im­posición de manos, de abrazare cuando oran o cantan y el ambiente de misticismo que se generan en algunos cultos,donde se acortan las distancias con personas del otro sexo. Una queja, que es cada vez más frecuente, es el manoseo que líderes practican cuando oran por hermanas, especial­mente jóvenes. Estas prácticas reñidas con las normas más elementales de ética bíblica, van creando toda una exitación místico-sexual que paulatinamente hace más difícil darse cuenta del peligro en el cual se está cayendo. Se va perdiendo el respeto y las distancias afectivas se acortan.

Para evitar la caída el secreto está en:

1. No dar lugar

  • Ni deis lugar al diablo.(Efesios 4:27 RV 1960)

Todo ministro debe tener bien claro que la tentación se­xual es un peligro latente, que debe estar alerta y que no debe dar lugar porque si cae el daño que le hace a la igle­sia, a su familia y a si mismo es muy grave.

El temor a caer y a ofender a Dios y a su cónyuge debe impulsarnos a no dar lugar, a no permitir pensamientos o situaciones en las cuales podamos vernos comprometidos o en peligro de caer.

Debemos cuidar nuestra mente y nuestros ojos. Debe­mos prevenirnos de tal manera que ninguna semilla de las­civia o del deseo de tener experiencias sexuales fuera del matrimonio anide en nuestra mente. Ese es el gran secreto de una vida santa, que no tengamos dentro nuestro, ni el deseo, ni el pensamiento de caer. El temor al Señor, el amor a nuestra familia y el respeto por nosotros mismos debe ser tan grande que no demos lugar a la menor posibi­lidad.

Esto debe llevarnos a evitar situaciones en las cuales sorpresivamente nos veamos envueltos en una tentación y, tampoco, debemos permitir que otra persona nos ponga en una situación de peligro moral.

Por este motivo el ministro no debe llevar a mujeres so­las en su auto, no debe hacer visitas a mujeres cuando es­tán solas en su casa y no debe permitir que ninguna mujer le visite en su oficina o casa estando solo.

2.  Huir

  • “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. (2ª Timoteo 2:22 RV 1960)

Cuando José se vio envuelto por la trampa de la mujer de Potifar huyó. “…Y era José de hermoso semblante y bella presencia. Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi Se­ñor no se preocupa conmigo de lo que hay en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene…y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? …aconteció que entró un día en la casa para hacer el oficio y no había nadie de los de la casa allí. Y ella lo asió de sus ropas, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella y huyó y salió.” (Génesis 39:6-20). José actuó de esa forma por temor a Dios y por respeto a su amo.

El ministro que descubre que hay una mujer que lo atrae, o la esposa de un líder nota que se siente atraída por otro hombre, pastor, vecino, etcétera, debe huir. ¿Cómo?

Como José:

Tenga un concepto claro de la santidad.

Comprenda que todo pecado nos afecta y, en forma es­pecial los relacionados con el sexo. “… Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo… ¿No sabéis que vuestros cuerpos son. miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningúin modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un Espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra sin propio cuerpo peca”. (Iº Cor. 6:13-18)

Comprender que todo pecado entristece al Espíritu San­to, ofende a Dios el Padre y destruye nuestra santidad y que el pecado sexual tiene una connotación muy especial que nos descalificará. Esto debe constituir una barrera de contención, un freno para no caer. José sabía que no podía ser desleal a su amo, pero mucho más a Dios.

El tenía temor de ofender a Dios, quien le había ayuda­do y cuidado para enfrentar tantas ciircunstancias duras en su vida.

Salga de la situación
Huya. Busque ayuda o consejo en un colega amigo. Un aspecto práctico es que evite la posibilidad y, si llega a una situación extrema, como José sea valiente y vayase del lugar.

3. Compártalo con su cónyuge

  • “no se ponga el sol sobre su enojo,”(Ef. 4:26b LNBH)

Este es el primer paso. Es difícil pero muy importante. Deben conversar sobre las circunstancias que rodean la tentación, los problemas matrimoniales que pudieran haber dado lugar a frustraciones que abrieron las puertas a sentimientos no correctos. También tienen que analizar si hay fallas, si hay descuidos, si hay cosas que han ido muriendo en la relación matrimonial, etcétera.

Al compartir la tentación o el pecado, deben pedirse perdón por la responsabilidad que cada uno pudiera haber tenido y juntos pedirle perdón a Dios y la dirección necesaria para superar la situación.

Una cristiana que escuchó este tema, fue a su casa y le contó a su esposo que hacía años, cuando ambos eran inconversos y él la había abandonado, ella le había sido infiel. Le costó confesar su pecado, pero después de hacerlo, de perdonarse realmente y de orar al Señor, sintieron que sus vidas eran más libres y que el matrimonio se había enriquecido.

4. Encare el problema

  • “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” (Stgo. 5:16 RV 1960)

Tenga el valor de enfrentar la situación y hable con la persona que le atrae y lleguen a un acuerdo de separarse emocionalmente y de evitar situaciones que les puedan comprometer.

La palabra confesar en Santiago 5:16 es traducción de greigo: exomologeisthe presente en voz media indirecta de exomologeo seda por sentada la confesión de pecado  a Dios pero también la confesión publica de ciertos pecados de unos a otros en las reuniones es muy util en muchas formas no es confesarse algun hombre como un sacerdote en lugar de la confesión publica.

Si es una persona que está aconsejando, derívela a otra del mismo sexo. Si es una compañera de trabajo, ministerio, etcétera con la que debe pasar bastante tiempo a solas busque la manera de organizar las tareas de tal manera que se eviten situaciones que alimenten esos sentimientos.

Conocemos más de un caso de pastores que cayeron porque comenzaron aconsejando a hermanas con problemas emocionales y paulatinamente fueron encariñándose y acortando distancia hasta que la atracción fue irresistible. Los ministros deben evitar estas situaciones y no aconsejar a personas con las cuales comienzan a sentirse emocionalmente comprometidos. Lo ideal es que lo haga en compañia de otra persona, especialmente su propia esposa.

Es de vital importancia cortar toda dependencia afectiva y evitar que sentimientos de lástima nos aten y hagan vulnerables.

Si es necesario pedir ayuda ante la dificultad o ante la esclavitd pecaminosa, no debe dudar de hacerlo, esto es preferible antes que su reputación quede totalmente aruinada.

Santiago  5:14 El texto dice, “…llame a los ancianos de la iglesia…”  La palabra “llame” es traducción de “proskaleo” y literalmente significa “solicitar la presencia”.  Santiago  5: 16 dice orar unos por otros en griego (proseuchesthe huper allelon) presente del imperativo en voz media manteneos en esto para que seáis sanados (hopos iathete)cláusula de propósito con hopos y el primer aoristo  de sustantivo en voz pasiva  de iaomai probablemente de sanidad corporal en el verso Santiago  5:14 aunque iaomai se emplea también de sanar el alma  Mateo 13:15,1 Pedro 2:24,Hebreo12:13 tal como lo toma aquí

Debe ser honesto y enfrentar la responsabilidad de su pecado. Debe arrepentirse sinceramente y pedirle perdón a Dios, a su esposa, a sus hijos y a la iglesia.

Debe aceptar la disciplina que determine la denominación a la que pertenece. Dejará de ministrar hasta que haya una total restauración, o lo que determinen sus líderes.

Debe buscar a un colega que le ayude en su restauración y obeceder todas las indicaciones que le hagan para lograr la restauración personal y familiar.

6.Enriquezca su matrimonio

  • “Pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer”(1Co.7:33)

Deseo completar el cuadro de este tema diciendo que nadie buscará fuera del matrimonio lo que tiene o encuentra en él.

La vida sexual del matrimonio, como una parte de las muchas expresiones de amor que deben prodigarse los esposos, es muy importante para la salud de la pareja y, especialmente, para el ministro es una ayuda muy importante para no caer en la tentación.

  • “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.”(Ef.5)

Conclusión

No creo que juzgar severamente cambie en algo la situación.Ni la nuestra, ni la del ministro o laico que olvida tener en cuenta la Palabra de Dios.

La mayoría de las iglesias enseñan que los cristianos no han de tomar juicios. Ellos citan varias de las Escrituras tratando de comprobar sus puntos de vista. Unas de las más usadas se encuentra en el libro de Mateo: “No juzguéis, para que no seáis juzgado” (Mateo 7:1). Esta enseñanza entonces es extendida a significar que no hemos de juzgar a alguien o cualquier cosa. ¿Pero será cierto de que un cristiano debe estar sin discernimiento y juicio? ¿Si eso fuera verdad como podemos tomar o hacer una decisión de escoger entre lo correcto y lo malo, bien y maligno, justicia y pecado, o vida y muerte? Sin embargo, vamos a aprender que existen tiempos de cuando no debemos de juzgar y hay un tiempo de cuando debemos de juzgar.

Jesucristo dijo, “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24). El error más grande que las personas cometen es que ellos se dejan llevar por las apariencias, cual es superficial. Esto es porque las Escrituras nos dan las instrucciones específicas de cómo resolver problemas–en otras palabras– juzgad con justo juicio.

Los obispos de la iglesia primitiva, eran elegidos entre los hombres de mayor edad. Venían de esa clase de miembros de la iglesia que estaban bien establecidos a causa de sus convicciones y conducta, y que se habían rendido a las enseñanzas de Jesucristo. Si una iglesia sigue las enseñanzas de Cristo por un periodo largo de tiempo, pronto desarrollará hombres competentes que ejerzan el obispado. Cuando Pablo y Bernabé hicieron su primer viaje misionero, dejaron Antioquía y se fueron a Pafos, luego a Perge, luego a Antioquía de Pisidia, luego a Iconio, después a Listra y luego a Derbe. De aquí retornaron y visitaron de nuevo cada iglesia que fue establecida. Y en su regreso leemos que “constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído” (Hechos 14.23).

Estas iglesias en que Pablo y Bernabé establecieron ancianos no eran muy antiguas. No podemos determinar cuanto tiempo le llevó a Pablo su primer viaje misionero. Muchos eruditos piensan que no le tomó más de tres años. Ninguna de las iglesias donde él constituyó ancianos en ese tiempo tenían más de tres años, e Iconio no podía haber tenido más de un año de establecida. Estas iglesias estaban compuestas de unos cuantos judíos convertidos, pero la mayoría de los conversos eran gentiles. Una iglesia compuesta de judíos conversos y gentiles no más antigua que un año había reunido las condiciones necesarias para que hubiera ancianos. Esto demuestra que se puede hacer hoy también. Nadie puede asegurar que estos ancianos mencionados aquí fueron seleccionados milagrosamente por el Espíritu Santo. Semejante interpretación carece de fundamento.

Hay quienes se han desanimado de servir como ancianos cuando comprenden en qué consisten los requisitos dados por Dios. Sin embargo no deben desanimarse, sino antes bien esforzarse por alcanzar estas cualidades. Otros argumentan que tales cualidades no se pueden hallar hoy en ningún hermano y que los ancianos elegidos deben contribuir unos con unas cualidades y otros con otras para hacer un juego completo. Sin embargo los requisitos que se piden en el Nuevo Testamento son exigidos de cada hombre. ¿Por qué no ha de tener un hermano buen testimonio de los de afuera? ¿Por qué no ha de tener una conducta elevada aunque aquellos que no aceptan la religión no vean ningún mérito en su carácter? ¿Por qué no ha de ser apto para enseñar, templado, irreprensible y santo?

Los ancianos han de pastorear la grey. Tienen que poseer las mejores cualidades que corresponden a la madurez espiritual según Cristo Jesús. La sabiduría de Dios ha determinado que aquellos hombres que se acercan más a la perfección sean los que se hagan cargo de cuidar la iglesia. Los hombres que han de alimentar a la grey y proteger los intereses espirituales de todos los miembros de la iglesia deben ser hombres que posean una poderosa fe en Dios, una concepción clara de la verdad y una fidelidad absoluta a nuestro Señor. Los hombres que sean investidos de autoridad del Señor Jesucristo deben ser hombres que amen la justicia, tengan valor, convicción y que se puedan dominar a sí mismos. Hombres que han sido escogidos por el Espíritu Santo para disciplinar a los que andan en desorden, deben ser hombres que ponen el ejemplo de buena conducta y que velan por el bien del alma humana.

Rogelio Nonini, comenta que “Los ministros que impactarán nuestra generación y que bendecirán a la iglesia serán aquellos que vivan como Jesús. Aquellos que vivan sólo para agradar a Dios obedeciéndole en todo, son los que, llenos del Espíritu Santo, tendrán un carácter y una conducta santa. Desarrollaran una fecunda tarea dejando en las manos del Señor los resultados.

No serán exitistas, no les interesarán los aplausos de la gente, y por eso no los buscarán. No tratarán de agradar a los hombres sino a Dios. Buscarán la gloria del Salvador y la extensión de Su reino y no el prestigio personal, ni el aumento de su patrimonio económico.

Dios nos llamó al pastorado y nos confió el cuidado de su iglesia. Tenemos el privilegio de continuar escribiendo la historia gloriosa que comenzó en el libro de Los Hechos.

Frente a ese llamamiento y a esa vocación deseo que cada uno viva agradando a Dios en todo, para que, como el apóstol Pablo podamos decir, ”He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” (2º Timoteo 4:7-8)”

Via. Las Teologias.

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