¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:10 NVI)

Las estrellas de la música se destacan por cantar en escenarios masivos apoyados por juegos de luces increíbles, haciendo grandes presentaciones para que la gente pueda gritar en adoración. Ellos hacen mucho dinero, usan ropa cara, tienen tatuajes y andan con mujeres atractivas. Todo esto lo hacen para que la gente pueda disfrutar de su música.

Esta es la imagen que tienen muchas personas cuando se proponen a ser cantantes de Adoración en las Iglesias, todo como resultado de la cultura de las celebridades impulsada por las emociones.

Cuando una persona es talentosa y carismática, tiende a dibujar una línea entre la admiración y culto en las personas, ya que como muchos no busca parecerse a Cristo, lo sustituyen por agradar a la gente. Con la música, todo esto es peligroso, porque se trata de un medio natural emocional.

Pero las emociones no son malas por sí mismas. Son muy útiles cuando nos comprometemos de manera integral y sincera en la Adoración.

Es deber de los líderes de Adoración elevar el sentimiento de la gente y llevarlos a una mayor conexión con Dios por medio de las canciones.

Sin embargo, la naturaleza emocional y sensual de la música, puede hacer difícil diferenciar si estamos elevando el afecto de los oyentes con la Verdad de Cristo o si solamente nos dejamos llevar por la emoción de la canción. Podemos ser emocionantes para exaltar el carácter, la santidad y majestad de Dios, todo dependerá de nuestra relación con Él.

La Plataforma del Orgullo:

Si el Espíritu ha cambiado nuestra manera de vivir, debemos obedecerlo en todo. No seamos orgullosos, ni provoquemos el enojo y la envidia de los demás por creernos mejores que ellos. (Gálatas 5:26-27 TLA)

Tal vez la práctica más común y mortal es utilizar las más profundas verdades de Dios para nuestra propia búsqueda del protagonismo.

La Vanagloria es la atribución propia jactanciosa de los meritos o las obras que le pertenecen o que están hechas para Dios.

Vivimos en una cultura que hace “Ídolos” a los hombres y mujeres que saben cantar o que tienen talento. La adulación de las personas puede llegar a ser de mucha tentación para un cantante de adoración, ya que ese tipo de reconocimiento público puede terminar contaminándolo.

«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» (Salmos 46:10)

Cuando nuestra vida no esta centrada en Dios, llegamos a buscar la satisfacción personal y queremos llenar el vacío que sentimos en nuestro corazón con vanidades. Queremos ser“Importantes” y que la gente nos note, olvidándonos que fuimos hechos par dar Gloria a Dios con nuestra vida y talentos.

Conclusión:

Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano.

Por eso, acuérdate de cómo eras antes, y vuelve a obedecer a Dios. Deja de hacer lo malo, y compórtate como al principio. Si no lo haces, yo iré a castigarte y quitaré tu candelabro de su lugar. (Apocalipsis 2:4-5 TLA)

La adoración es el reconocimiento de la grandeza de Dios, derramando nuestro corazón en humildad y dándoselo por completo, sabiendo que el es Digno de todo.

Existen muchas personas que sirven en el área de la música con sacrificios, semana tras semana, sabiendo que no deben esperar nada a cambio excepto la gratitud de la congregación.

Muchos buscan la aceptación de las personas que sirven, pero en su lugar, solo se encuentran con quejas en lugar de una ayuda para el alma. Nosotros nunca seremos más notados, queridos, apreciados, aceptados, validados, alentados y satisfechos de lo que somos en Cristo.

Nunca vamos a tener una identidad mayor que la que él ha comprado para nosotros en la cruz. Hemos sido creados a imagen de Dios, comprados con su sangre, redimidos para su gloria, adoptados en su familia, teniendo en cuenta la herencia eterna y la Salvación, una nueva familia, y el Espíritu Santo que mora en nosotros.

No es necesario levantar las manos y cantar en voz alta para adorar. No es necesario que las personas evalúen el servicio que hemos hecho.

No es necesario hacer crecer nuestra plataforma o tener un blog muy leído, ir de gira, dirigir la adoración en las conferencias más grandes, o tener el álbum cristiano más vendido.

No tenemos que ser estrellas de rock. Tenemos a Jesús. Y Jesús es más que suficiente.

Via. Blog de Cristo

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