A éstos evita

Yo no se cuantos de ustedes están atentos a lo que esta aconteciendo en el mundo, pero de algo que debemos estar muy pendientes es de lo que esta aconteciendo en el área de la religión. Digo esto porque no es difícil encontrar que casi a diario surgen nuevos grupos, o cultos, que declarando ser cristianos no lo son. Tampoco es difícil encontrar como congregaciones cristianas adoptan ciertas practicas, y o métodos que para lo único que sirven es para confundir y dividir al pueblo de Dios. Por ejemplo, en estos días estuve escuchando la radio cristiano y una cosa que me atrajo mucho la atención es que casi todo predicador se concentraba en la prosperidad. También tuve la oportunidad de ver algunos predicadores en el televisor, y nuevamente encontré que la mayoría de ellos solo predicaban acerca del dinero, la prosperidad, y el poder de desatar bendiciones con buenos pensamientos.

Muy pocos mencionaron la palabra arrepentimiento, y definitivamente ninguno declaro que el arrepentimiento es algo fundamental para sostener un compromiso genuino con Dios. Pero lo más interesante de todo esto es que en casi toda ocasión estas personas están al frente de congregaciones numerosas. Es decir, no es fuera de lo común ver como estas congregaciones tienen una membresía de 500, 600, y hasta miles de personas. Por supuesto que no existe nada malo en querer que una congregación crezca. No existe nada malo en estar a cargo de una congregación grande, y creo que este es el sueño de casi todo pastor. Pero si existe algo bien grave cuando esto sucede porque los siervos han comprometido su fe para agradar al mundo. Si existe algo bien grave cuando se adoptan métodos o prácticas con el fin de complacer y agradar a las personas. Así que con esto en mente, pasemos ahora a la palabra de Dios para estudiar el mensaje de hoy.

2 Timoteo 3:1-5 – También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Esta carta fue escrita alrededor del 67 d.C, y en este punto de la historia, Pablo se encontraba en una prisión romana sin esperanza de ser liberado. Pablo estaba preso porque el imperio romano consideraba el cristianismo como una religión ilícita. Pablo fue arrestado como un criminal común, y todo solo por el hecho de predicar el evangelio. Debido a la intensa persecución que existía en ese tiempo, y debido a su conocimiento de las leyes romanas, Pablo sabia muy bien que pronto se le celebraría un juicio y después seria ejecutado, esto queda bien claro en 2 Timoteo 4:6, cuando leemos “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.” Ahora, cuando estudiamos esta epístola de Pablo a Timoteo desde el inicio, no es difícil entender que Pablo le encargo tres cosas a Timoteo. Primero le encargó que resistiera el abuso que le sobrevendría por mantener su fe. Esto es algo que queda bien reflejado en 2 Timoteo 1:7-8 cuando leemos “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios.” Segundo le encargó que guardara la verdadera doctrina en este mundo de maldad. Esto es algo que queda bien declarado en 2 Timoteo 1:13-14 cuando leemos “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.” Y tercero, Pablo le encargó que se esforzara y no permitiera que nada le desanimara. Esto es algo que queda bien reflejado en 2 Timoteo 2:1-2 cuando leemos “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” Pablo le encargó a el estas tres cosas porque él no quería que el ministerio fuera interrumpido después de su muerte.

Así que lo que tenemos aquí en esencia es que Pablo le escribió encargándole que continuara la obra de Dios. ¿Por qué es tan importante que sepamos estas cosas? Es importante que sepamos estas cosas porque en esencia, todo creyente ha recibido el mismo llamado de Dios. Todo creyente ha recibido el encargo de continuar obrando para el reino de Dios. Todo creyente esta llamado a perseverar, a guardar la sana doctrina, y a no desanimarse. Así que manteniendo estas cosas en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Cuando abrimos nuestros ojos espirituales y miramos a nuestro alrededor, no es difícil determinar que la descripción que Pablo utiliza en los versículos que estamos analizando hoy describe muy bien a muchos. Yo me atrevo a decir que todos nosotros aquí podemos pensar de por lo menos una persona que queda bien descrito con las palabras de Pablo. En otras palabras, estoy seguro que la mayoría de nosotros si no todos conocemos a personas dentro y afuera del cuerpo de Cristo que aparentan ser una cosa, pero que en realidad son otra tal como lo dijo Pablo aquí cuando leemos “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” Desdichadamente, la hipocresía es algo que sobreabunda en este mundo. El mundo esta lleno de personas que tal como descrito aquí, aparentan ser una cosa, pero en realidad son completamente otra. Pero desdichadamente, esto también no es algo que se limita al mundo, es decir a los no creyentes. Desdichadamente la hipocresía es algo que ha tomado raíz dentro del cuerpo de Cristo. Digo esto porque no es fuera de lo común encontrar personas que profesan ser creyentes, que profesan ser hombres y mujeres de Dios, pero que en realidad se encuentran bien lejos de Dios. Digo que se encuentran lejos de Dios porque existen muchos que han adoptado doctrinas y enseñanzas que a primera vista lucen bellas, y buenas, pero que en realidad son inspiradas por el diablo. Es por esa misma razón que encontramos que el Señor nos deja una gran advertencia como encontramos en Marcos 13:22-23 cuando leemos “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. 23 Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes.”

Como les dije existen muchas personas en este mundo que aparentan ser una cosa, pero no lo son, que aparentan ser de Dios, pero no lo son. Personas que se disfrazan con mascaras de religión y se arman con palabras seductoras. Personas que no obran para Dios sino en contra de Dios, es como encontramos en Mateo 7:15 cuando leemos “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” Ahora, deseo detenerme aquí por un breve momento y hacer una aclaración. No quiero que nadie mal interprete lo que les he dicho hasta ahora. Se que les estoy hablando acerca del discernimiento, pero quiero que quede bien claro que yo no estoy diciendo que nosotros estamos llamados a juzgar y a condenar. Ninguno de nosotros somos dignos de juzgar a nadie, y mucho menos de condenar. Solo existe un juez justo fíjense bien lo que encontramos en Hebreos 12:23 cuando leemos “a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos.” Pero lo que si les estoy diciendo es que no podemos confiar o aceptar todo lo que vemos o escuchamos. Dile al hermano que tienes a tu lado, se levantaran falsos profetas.

En realidad solo existen dos maneras que nosotros podremos distinguir entre el lobo rapaz, y un verdadero siervo de Dios. Solo existen dos maneras que podremos prevenir ser engañados. De la única manera que nosotros podemos prevenir el ser engañados es primero, confirmando con la palabra de Dios lo que escuchamos. Esto es algo que queda bien declarado en Gálatas 1:8 cuando leemos “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” Y segundo, observando cuidadosamente el fruto producido por la persona. Cosa que queda bien declarado también por nuestro Señor en Mateo 7:20 cuando leemos “Así que, por sus frutos los conoceréis.” En otras palabras, aunque nuestra impresión sea buena, aunque la apariencia de un individuo o grupo sea buena, como verdaderos cristianos, tenemos que aprender a escuchar la voz de Dios. Muchos dirán que esto es algo que pone al cristiano en una gran desventaja, la razón siendo que Dios no siempre nos revela las cosas de inmediato. Quizás este sea el caso, aunque no siempre es así. Pero si aun este fuera el caso, de algo que si podemos estar seguros es que tarde o temprano, Dios si nos revelara lo que tenemos que saber. Esto es algo que queda bien claro en Lucas 12:3 cuando leemos “Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.”

Pero para poder recibir revelación y convicción de las cosas, tenemos que estar atentos a Su palabra. No podemos simplemente oír, sino tenemos que escuchar. Tenemos que escuchar porque una vida de santidad solo empieza con un buen entendimiento de la palabra de Dios. Tenemos que escuchar porque para vivir dentro de la voluntad de Dios, tenemos que conocerle. Esto es algo que solo logramos a través de un buen entendimiento de Su palabra. ¿Por qué digo estas cosas? Lo digo porque como verdaderos cristianos, nosotros no estamos llamados a compartir con el mundo. Nosotros no estamos llamados a hacernos cómplices de las doctrinas inspirados por demonios, y rituales religiosos. La palabra en Romanos 12:2 nos dice “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Esto aquí es de suma importancia, ya que de la manera que el mundo ve las cosas es muy diferente a la manera que Dios quiere que seamos. Nosotros no podemos conformarnos, o adoptar las ideas y conceptos de los hombres. Hermanos, pensamientos positivos no te traerá bendición, pero una vida de santidad si. Hermanos, pensamientos positivos no resolverán un problema, pero una oración si. Hermanos, pensamientos positivos no te acercaran a Dios, pero el arrepentimiento si. Hermanos, el dinero no es lo que Dios espera que tu le entregues en la iglesia, Él espera que le entregues el corazón. ¿Quieres recibir bendiciones? ¿Quieres prosperar en tus finanzas? Si verdaderamente deseas esto, entonces escucha las palabras del Señor como las encontramos en Mateo 6:33 cuando leemos “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

La palabra en Juan 8:32 nos dice “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre.” Y la verdad es que no existe perdón, si no hay un arrepentimiento. Esto es algo que queda bien reflejado en Romanos 2:5 cuando leemos “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.” La verdad es que no existe cifra de dinero suficientemente grande que compre una bendición. Esto es algo que queda bien reflejado en Hechos 8:20 cuando leemos “Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” La verdad es que no podemos ser cómplices de las doctrinas, y enseñanzas que solo sirven para alejar a las personas de Dios. Dile al hermano que tienes a tu lado, a éstos evita. Pero para poder cumplir con esto muchos de nosotros necesitamos aprender a ser guiados por el Espíritu Santo. Si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, entonces seremos confundidos, y puede ser que caigamos atrapados en la trampa del enemigo. No podemos dejarnos guiar por nuestros pensamientos, y no podemos dejarnos guiar por nuestros sentimientos. Fíjense bien como nos dice la palabra en Jeremías 17:9 cuando leemos “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Tenemos que dejarnos guiar por el Espíritu Santo que ahora mora en nosotros, y más que todo, tenemos que estar dispuestos a movernos hacia Su voluntad en todo momento. ¿Por qué? Simplemente puesto porque todos nosotros aquí podemos ser engañados, todos aquí podemos ser cegados, pero el Espíritu Santo no. Recordemos lo que encontramos en Gálatas 6:7 cuando leemos “No os engañéis; Dios no puede ser burlado…” Nuestra ventaja como cristianos es exactamente esta, ¡el Espíritu Santo mora en nosotros! Dile al hermano que tienes a tu lado, el Espíritu Santo mora en mí. Cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, él nos da la convicción, él removerá las apariencias, él nos demostrara la verdad.

Para concluir. Tenemos que evitar a esas personas que se disfrazan para confundirnos, y tenemos que apartarnos de este mundo lleno de maldad. Pero también tenemos que examinarnos a nosotros mismos no vaya a ser que nuestros frutos no agraden a Dios. Tenemos que examinarnos nosotros mismos para asegurarnos que nuestra vida de testimonio de nuestro Señor Jesucristo. Pablo comenzó esta capitulo diciendo “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.” Hermanos, y esta es una gran verdad; estamos viviendo en tiempos peligrosos. Estamos viviendo en tiempos cuando el enemigo ha intensificado su ataque en contra del cuerpo de Cristo para tratar de destituirnos de la presencia de Dios. El enemigo ha intensificado su ataque para tratar de detener las bendiciones que Dios tiene para todo creyente fiel. El enemigo ha intensificado su ataque para tratar de robarse la corona de vida que Cristo murió en la cruz para entregarnos. Les repito nuevamente las palabras del Señor como encontramos en Marcos 13:22 cuando leemos “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.” Seamos cautelosos, y cuidemos lo que Dios nos ha entregado. No te hagas participe de cosas que bien sabes no agradan a Dios. No te hagas participes de obras que no edifican, sino destruyen. No te hagas participe de las cosas de este mundo, sino a éstos evita.

Via. El nuevo Pacto.

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