Los enviados de Lucifer se disfrazan como ministros de justicia

Hace tiempo atrás conversaba con un hermano en Cristo el cual me comentaba sobre un lamentable suceso ocurrido en el área oeste de Puerto Rico. Según el hermano, unas congregaciones invitaron a un alegado predicador (no me pudieron brindar su nombre) el cual como todo ministro evangélico asistió a los cultos y tomó la parte que le encomendaron. Predicó sobre Cristo y al aire libre. Las almas pasaron emocionadas al ver las señales y prodigios hechas por el predicador. Luego de todo el espectáculo, el alegado predicador le llamó la atención a todos afirmando que él no era ningún evangelista sino que su función era ser un satanista. Imagínese cual sería la reacción de la iglesia. Esto demuestra la falta de discernimiento que existe en gran cantidad de iglesias.

El apóstol Pablo nos advirtió por medio de la carta a los Corintios que el modus operandi de Lucifer es procurar introducirse entre los santos hijos de Dios para crear sus confusiones y pretender destruir la iglesia desde su mismo seno. Dice el apóstol:

Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”. (II Cor. 11:13-15)

Mientras la venida de Cristo está cada día más cerca, a la misma vez la apostasía va en aumento. El enemigo airado se ha lanzado con toda su furia para tratar de derribar la iglesia de Cristo con toda clase herejías modernas. Se predice en la Biblia que Jesucristo no vendrá sin que antes en la tierra se manifieste la apostasía (II Tes. 2:3). La apostasía es ese retroceder en la fe verdadera para darle paso a toda clase de falacias engañosas. La apostasía es esa fe distorsionada, torcida y tergiversada que no se sujeta a la sana doctrina dada por Cristo. La apostasía proviene del mismo Lucifer. Se trata del uso de la Biblia con fines oscuros y blasfemos. Una serie de ideas erradas las cuales con sutilezas desvían a los creyentes en la dirección equivocada aun citando la propia Biblia. En el libro de Mateo y capítulo cuatro vimos el ejemplo de cómo Lucifer cometió la osadía de enfrentarse a Cristo y pretender tentarlo con toda clase de argumentos basados en las Escrituras pero con un propósito errado y contaminado. De la misma manera, Lucifer sigue citando la Biblia hoy día. ¿Cuál es el propósito de sus predicaciones erradas y su ganar adeptos? Los mismos propósitos de los enemigos de Cristo, los fariseos.

Se nos dice en la Biblia:

“!!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros”. (Mateo 23:15)

Vemos claramente que el ganar adeptos no siempre tiene un fin positivo ya que una secta que use el nombre de Cristo y luego imponga una distorción al mensaje cristiano, se convierte en realidad en un osbtáculo para el evangelio verdadero. Ese es el rol de las falsas sectas.

Según el pasaje que citamos al principio, de II de Corintios se habla de una realidad. La realidad que nos dice que el interés principal de Lucifer es atacar la iglesia de Cristo. El apóstol nos advirtió de lo cercano que estarían esos ataques. Se nos dice que Lucifer poseería falsos ministros cuya labor sería imponerse contra la iglesia pero usando un disfraz de justicia. 

El disfraz de justicia que usa el enemigo tanto en tiempos pasados como en tiempos modernos es la fachada de piedad y de justicia. El método de engaño usado por Lucifer para atrapar en sus redes lo es presentarse de forma atractiva, elegante y codiciable delante de aquellos a quienes pretende engañar. Lo mismo sucede hoy día, éste es el tiempo cuando más proliferan en la sociedad los llamados “ministros disfrazados de justicia”. Olvídese de su elocuencia, olvídese de lo mucho que citan la Biblia y de su apariencia física cuidada y blanqueada. Vaya mejor a los frutos. ¿Predican la paz? ¿Predican el amor a Dios y al prójimo? ¿Predican con reverencia? ¿Son atalayas que hablan verdad? ¿Predican el desprendimiento terrenal? ¿Viven lo que predican?

Hay un mensaje implícito dentro de la expresión que hace el apóstol. Él dijo: “no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia”. Ahora bien, ¿cuáles son las características de los ministros de justicia? Los ministros de justicia procuran agradar a Dios y hacerle bien al prójimo. Es de esperarse que entonces los falsos ministros que no son de Dios y que usan el disfraz de la justicia se les vea aparentando y fingiendo ese agradar a Dios y al prójimo. Los falsos ministros usaran la fachada de la justicia. Búsquelo llamando la atención social haciendo de moralistas y procurando exponerse ante el público como defensores de causas del bien. Los falsos ministros, más que poseer un interés genuino por la familia, procurarán utilizar “issues”, tópicos y asuntos concernientes a la moral pública para usarlos como una estrategia para alcanzar posicionarse en la sociedad como gente de bien y de aceptación. Ellos buscarán llevar la vanguardia en los asuntos que se supone sean los verdaderos ministros de justicia los que lleven la dirección, en cambio, procurarán ser ellos, los falsos, los que atraerán hacia ellos la atención social.

Uno de los falsos ministros que procuran dirigir la sociedad lo es la masonería engañosa. No nos debe extrañar el hecho de que la masonería, con todo y sus raíces paganas haya pretendido estar mezclada con la política de todos los países y en la formación de los diferentes partidos políticos. Siendo que su interés es la gente, es pues la política y la religión sus principales blancos de ataque. La masonería siendo claramente luciférica y persiguiendo las filosofías sincréticas y ecuménicas paganas busca controlar todas las ramas que componen la sociedad. Es por esto que la masonería ha tenido siempre un empeño en controlar no solo cada partido político por diverso que parezca y aparente ser para conducirlo a sus mismos fines específicos, sino su meta es orientar y dirigir todos los gobiernos de la tierra. Las logias masónicas han extendido sus tentáculos internacionalmente y ha ido absorbiendo políticos y religiosos dentro de ella. Siendo que los grandes políticos y religiosos se han rendido ante los intereses masónicos mundiales, es de esperarse que todas las demás plataformas de la sociedad como la educación, las leyes (legislatura), el comercio, los medios de comunicación y de prensa sean meras marionetas que se postren ante los designios de los verdugos opresores.

Via. Doctrina Cristiana Bíblica.

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