Si hoy hubiese verdaderos profetas, ¿cuàl sería el contenido de su mensaje?  ¿A quién dirigirían su mensaje? ¿Con qué propósito entregarían su mensaje? ¿Cómo llegaba una persona a ser profeta en el pasado? ¿Por  llamado divino o por auto designación? Actualmente, no pocas personas se hacen llamar profetas; pero su rol se parece más al de un adivino que al de un vocero llamado por Dios; esto se nota en la naturaleza del contenido del “mensaje” que trae; al destinatario del mismo, como también a su propósito. El auto-designado “profeta “de hoy vaticina cosas que van desde el logro de la salud física hasta el logro de posiciones políticas, pasando por exuberantes logros económicos. No expresa juicios divinos sino consideraciones humanas. No confronta ni al mundo ni a la iglesia con su situación de desobediencia a Dios; sus “profecías” no son mensajes reveladores de su condición de pecado sino “masajes” estimuladores del ego humano, de la tan “cacareada” auto- estima. ¿Necesitamos usted y yo a tan peculiares profetas?

¿En qué consiste la visión profética? En ver y discernir el propósito  de Dios a través de los tiempos. Abraham vio de lejos la promesa, y trabajó conforme al modelo dado por Dios. Es ahí de donde se define al profeta: aquel que ve a lo lejos lo que Dios quiere hacer, y también vislumbra los peligros existentes en el camino. Es por ello que se le llama ATALAYA.

El término ATALAYA tiene su origen en una torre defensiva desde donde se protegía la ciudad, y al referirse a una persona, hace alusión  a aquel que se sitúa en lo alto de una torre para ver a lo lejos al que viene, y advertir al pueblo la cercanía del enemigo. Al  revelarle Jehová a Moisés las leyes respecto a su pueblo, y anularse el gobierno de los jueces para dar paso al gobierno de los reyes, Dios levantó profetas, hombres apartados, para darle consejo a los líderes cuando estos se apartaban de la ley, o caían en pecado. Ellos eran los encargados de velar por la sana doctrina, e impedir que las influencias de los pueblos paganos contaminaran la nación hebrea. Si estudiamos detenidamente los libros históricos, veremos la figura del profeta llamando al pueblo a dejar la idolatría e imitación a los pueblos paganos, y denunciar a los gobernantes que no actuaban conforme a lo ordenado en la ley de Moisés.

Es un hecho que los profetas de Dios en el A.T. no eran bien vistos por los líderes, porque no hablaban “palabras endulzadas” o agradable al oído de la gente. Denunciaban el pecado, y llamaban al arrepentimiento, es por ello que eran apedreados, encarcelados, martirizados y escarnecidos, y de ello habló el mismo Jesús en Mateo 23:37  cuando exclamo: “!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” . Estos profetas al hablar transmitían la Palabra del Señor y no la usaban para beneficio propio como ocurre hoy día, porque no se lucraban, ni anunciaban bendiciones falsas, sino juicio y advertencia frente al pecado de su pueblo, es por ello que Santiago 5:10 dice: “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor”. Estos profetas y siervos de Dios no aprovecharon su posición para lucrarse, sino al contrario, de ellos escribe Hebreos 11:36-38: “Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra”.

¿Dónde están los profetas que denuncian la mundanalidad de la Iglesia? ¿Por qué no señalan el enriquecimiento ilícito que hacen muchos ministros a costillas del evangelio? ¿Dónde están los mensajes proféticos que frenen a la carnalidad mundana que se ha apoderado de la iglesia con ritmos carnales robados al mundo impío? “¿donde están mis profetas de hoy?” reclamaba el Señor. Si los profetas del A.T. llamaban al pueblo a obedecer la ley de Jehová, y amonestaban a sus líderes frente al pecado, pronunciando a veces juicio, ¿No deberían los “profetas” de hoy proclamar la doctrina de los apóstoles en el N.T.,  y condenar el pecado y todas esas aberraciones teológicas que inundan las Iglesias? Estos falsos predicadores de hoy usan el título de “profetas” y  “apóstoles” para manipular a la gente con nuevas revelaciones, con falsas promesas y con técnicas mercantiles para sacarle el dinero a la gente so pretexto de que lo que den, Dios se lo multiplicará al 100 por 1. Otros van profetizando mentira, declarando decretos y promesas que no se cumplen, ocurriendo todo lo contrario, y pese a ellos siguen adelante con sus engaños, y lo más triste es que la gente pese a ver la verdad, les sigue y le escuchan. Supe en mi reciente visita a La Lima, Cortés que uno de esos profetas anunció que la alcaldesa que había en ese entonces pavimentaría todas las calles y ¿Qué ocurrió? No hizo nada y las calles están peor que nunca.

Cuando esos falsos profetas anuncian cosas que no ocurren, deberíamos aplicarles la ley del castigo a los falsos profetas señalada en Deuteronomio 13:5 que establece para ellos la pena de muerte, pero gracias a Dios que estamos en la gracia, porque si se mataran a los falsos profetas modernos, tendríamos una terrible mortandad en las iglesias.  Jeremías  14:15 declara: “Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con espada y con hambre serán consumidos esos profetas”.  Y en  23:32: “He aquí,  dice Jehová,  yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos,  y los cuentan,  y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas,  y yo no los envié ni les mandé;  y ningún provecho hicieron a este pueblo,  dice Jehová.

Hoy día debemos hacer nuestra aquella declaración de Dios a su profeta Ezequiel en 13:2-10  cuando dejo plasmada la realidad del caos profético modernos: “Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Jehová.  Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!  Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel.  No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Jehová. Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha dicho Jehová, y Jehová no los envió; con todo, esperan que él confirme la palabra de ellos. ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación mentirosa, pues que decís: Dijo Jehová, no habiendo yo hablado?  Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová el Señor. Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Jehová el Señor.  Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto,”.

 Via. Contra la Apostasia
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