Ser ministro del evangelio es lo más elevado a lo que un hombre puede aspirar en ésta tierra, por esa razón, los pastores son queridos, respetados y admirados por sus estilos de vida, hombres íntegros, sabios, llenos de amor, verdaderos guías espirituales que con su ejemplo nos animan a seguir a Cristo con fidelidad y perseverancia, sensibles a la voz del Espíritu Santo, sienten una carga que les consume por darle lo mejor a sus ovejas: Palabra, consejería, instrucción y comprensión; sufren cuando una de sus ovejas sufre, se goza cuando otra se goza, hace cargas suyas las cargas de su pueblo; eso no los deja tranquilos, sufren, se inquietan, no viven cómodos, siempre están pensando en sus ovejas, saben que no se pueden acomodar a predicarles ideas humanas improvisadas, vacías, sólo por salir del compromiso, saben que la mejor predicación es aquella que recibieron después de pasar un buen tiempo de rodillas, porque van seguros que sus ovejas no van a oír lo que quieren, si no lo que necesitan. GLORIA A DIOS POR ESTOS PASTORES.

Lastimosamente, el ministerio de pastor, en la medida que el evangelio ha ido creciendo, se ha ido desacreditando, producto de el surgimiento de hombres oportunistas que ven en el ministerio la fuente de ingresos económicos que por su incompetencia no han podido generar trabajando, han fracasado en todas las áreas de sus vidas, como hijos, como alumnos, como empleados, como esposos, como padres, como cristianos fueron un desastre.

De pronto motivados por intereses mezquinos, llegan a la conclusión que la única fuente de ingresos que les queda, es aprovecharse de la sencillez de muchos cristianos, buscan el menor pretexto para sembrar cizaña en sus iglesias y terminan manipulando a muchos para llevárselos en una división, donde ellos mismos se proclaman pastores. Como no han sido llamados por Dios al ministerio, son todo lo contrario a un pastor verdaderamente llamado por Dios. Son inmorales, insensibles, insensatos, groseros, indiferentes, necios, llevan una doble vida, tienen dos mujeres al mismo tiempo, o no tienen ningún problema en dejar a una para conseguirse otra, no les importa si con su vil manera de vivir, van a causarle daño a sus ovejas, a ellos solo les interesan los diezmos y las ofrendas de sus feligreses, no se preocupan por llevarles palabra de Dios, se consiguen bosquejos para predicar durante todo el año, por eso sus predicas son vacías, huecas, llenas de las debilidades y disparates sacados de sus mentes torcidas e ilusorias.

Eso ha ocasionado un desgaste en la imagen que tienen los pastores ante el mundo, de tal manera que creen que los pastores son picaros, vividores y aprovechados; y no los culpo, pues abundan los malos ejemplos, de esos que el apóstol Juan en su evangelio en el capitulo 10 y versículo 1, llama LADRONES Y SALTEADORES.

Eso es muy grave y peligroso, por eso amado hermano si anhelas el ministerio buena obra deseas (1ª tim. 3:1), pero no des ni un solo paso si Dios no te ha mostrado categóricamente que te ha llamado al ministerio, no basta solo con deseos, no basta solo con entusiasmo, es mucho mas que una mera habilidad para trazar un mensaje y predicarlo, menos se trata de tener buena garganta para gritar, NECESITAS SER LLAMADO, si crees que traes para ministro del evangelio pero tienes una pequeña duda, por mínima que sea no te apresures, no te atrevas ni con el 99 % de seguridad, espera por el 100%. Es más para Dios es tan serio esto, que en el tribunal de Cristo los pastores serán juzgados, tanto por sus vidas personales como por la manera que ejercieron su ministerio, en hebreos 13:17 dice que “HAN DE DAR CUENTA”.

Si Dios verdaderamente te llama GLORIA A EL POR ESO, la iglesia está necesitando urgentemente hombres con llamamiento puro, para que le marquen el camino, pero si no, no te metas, huye porque en lugar de bendición serás de maldición y de tropiezo para las ovejas, y a los que son eso, el Señor les dice estas duras palabras, “GIMAN, PASTORES, Y CLAMEN; REVUELQUENSE EN EL POLVO, JEFES DEL REBAÑO, PORQUE LES HA LLEGADO EL DIA DE LA MATANZA; SERAN DISPERSADOS, Y CAERAN COMO CARNEROS ESCOGIDOS. LOS PASTORES NO TENDRAN ESCAPATORIA; NO PODRAN HUIR LOS JEFES DEL REBAÑO. ESCUCHEN EL CLAMOR DE LOS PASTORES Y EL JEMIDO DE LOS JEFES DEL REBAÑO, PORQUE EL SEÑOR DESTRUYE SUS PANTIZALES”. (JEREMIAS 25:34-36. NVI)

 Via. Marcos A Guevara.
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