Ante el continuo afán de nuestros pastores evangélicos en los últimos tiempos de obtener de cualquier modo su renta mensual, dietas y demás ingresos a costa del evangelio, en ocasiones preocupándose más de éstos que de ir en busca de los perdidos dejando su despacho en el que se está muy cómodo, he decidido hacer una reflexión acerca del capítulo 9 de 1ª de corintios en la que el apóstol Pablo (para mí el mayor y más importante de todos ellos) nos da un verdadero ejemplo a seguir y del que jamás he oído predicar a ningún pastor en este sentido -¿por qué será?-: vers. 9.4 ¿acaso no tenemos derecho a comer y beber? → entiendo que como todo hijo de ciudadano, tanto los que trabajan para el evangelio como los que no. Lo que sucede es que hay diferencias abismales en los beneficios de ciertos miembros con respecto a otros. Es decir, unos todo y mucho, y otros que igualmente trabajan, nada (recordemos que unos somos brazos, otros pies, otros ojos, y no por ser ojo, éste es el único miembro que recibe sangre).

Vers. 9.7 ¿Quién planta viña y no come de su fruto? → La respuesta a esta pregunta es NADIE. Y cuando digo nadie, debiera ser nadie. Porque el que planta la viña no es el único que tiene derecho a comer del fruto. También el que la riega, recolecta, etc.

Vers. 9.11 Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? → No, no es gran cosa siempre y cuando se haga con sentido común y con moderación, sabiendo que hay personas de las que se “siega” que tienen serias dificultades para llegar a cubrir sus necesidades básicas. Por ello, todo trabajador para la obra que se precie y que quiera recibir un “salario” debería de ser comedido en la cuantía a percibir (en todo caso algo suficiente y no ostentoso y desorbitado para no ser de tropiezo como más adelante en este capítulo nos dice Pablo).

Vers. 9.12 …otros participan de este derecho… Pero nosotros no hemos usado este derecho… por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. Pablo nos dice que ellos no han hecho uso de este derecho para no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. Con esto nos viene a decir claramente que, aunque sea un derecho, ellos no son partidarios de hacerlo efectivo ya que con ello pudieran ser tropiezo y obstáculo para el evangelio. Es evidente que si no pensasen así y no quisiera Pablo dejarlo como ejemplo a seguir, no lo hubiese escrito, como es obvio.

Vers. 9.14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio → Dos cuestiones: Una cosa es vivir (lo necesario para comer, vestir, etc…, porque que yo recuerde los evangelistas y Jesús –que es de quienes debemos tomar el ejemplo- vivieron toda su vida humildemente –entiendo que para dar ejemplo, porque recordemos que Jesús mismo era Dios y pudo venir a este mundo rodeado de todas las riquezas si le hubiese placido-), y otra cosa vivir muy bien, acomodados y por encima ó muy por encima de la media con ese “salario” mientras otros sufren serias dificultades (recordemos aquello de no ser tropiezo).

Vers. 9.15 Pero yo de nada de esto me he aprovechado… porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria → Redunda en lo que se decía en el versículo 9.12 (en la RVA dice “pero yo NUNCA de nada de esto me he aprovechado”), pero notemos que aquí incluye la palabra “aprovechado”, que viene de provecho, y que según la definición del Diccionario de la Real Academia Española lo define como: “Beneficio o utilidad que se origina o se consigue de algo o por algún medio”. En definitiva, los que lo hacen (según Pablo, por supuesto), se aprovechan ó se benefician (él claramente dice que no lo ha hecho nunca). Insisto que, en el caso de que no quisiera que sirviera de ejemplo esta actitud suya, no lo hubiese escrito. Pero ¡lo hizo! ¿Con qué fin? ¡Con el fin de que tomásemos ejemplo! Y… ¿porqué? Porque (entiendo yo) vivimos en el Nuevo Pacto: “Id y predicad el evangelio” (y añado yo –y Pablo-: “de forma gratuita -sin esperar nada a cambio-”).

Vers. 9.16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad (de hacerlo –se entiende-); y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! → Es decir, que todos, sin distinción de raza, sexo ó escalafón social (ni eclesiástico y/o espiritual), DEBEMOS de predicar el evangelio… ¡SI ó SI! Sin esperar nada a cambio, aunque, como anteriormente se decía, todos tenemos la opción y el derecho de aprovecharnos o beneficiarnos del evangelio, ¡claro! Supongo que eso va con las tragaderas de cada cual y con su conciencia el hacerlo o no. Y sé que hay quien lo hace, y en algunos casos con muy buenos “salarios”.

Vers. 9.17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada → Entiendo que viene a decir que lo haga de buena o de mala voluntad, he de hacerlo, y no hacerlo únicamente si cobro. Otra cosa es el tipo de recompensa que obtendré: De buena voluntad (el Señor recompensará), y de mala…

vers. 9.18 ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio → Para mí ESTE ES EL VERSICULO CLAVE para decidir si llevar el evangelio y exigir “provecho” ó “beneficio” ó por el contrario no hacerlo. Pablo se pregunta ¿Cuál es su galardón? Y se contesta que llevar el evangelio gratuitamente allá donde vaya para no ABUSAR de su derecho. ¡Ese es el galardón! El resto de argumentos, podrán ser válidos –no voy a juzgarlos-, pero a todas luces con respecto a las palabras de Pablo, cuanto menos insuficientes. Creo que está claro. Una vez más nos insiste en mostrar su ejemplo y el de los que con él están y colaboran (en el versículo 12 habla en plural) para obrar de esta manera y no de otra (aunque siempre tendremos la opción de ABUSAR del derecho y BENEFICIARNOS Y APROVECHARNOS del evangelio), ya que si no fuese así, es evidente que no lo hubiese escrito (y por segunda vez en este capítulo lo hace, por lo que algo querrá decir con ello).

La reflexión es clara y evidente: Predicar el evangelio en primer lugar, ¡sí! ¡Siempre! Pero como lo hizo Pablo, de forma gratuita sin ABUSAR del DERECHO de BENEFICIARNOS Y APROVECHARNOS del evangelio. Pero en el caso de que decidan ABUSAR de ese DERECHO, por favor, BENEFICIENSE y APROVECHENSE con sentido común, criterio, moderación y humildad para no ser de tropiezo a los demás, y en especial a aquellos que tienen serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas y que con sus ofrendas sustentan ese DERECHO. ¿Que su iglesia es muy próspera? Qué quieren que les diga; pues que ese superávit no se lo asignen los ministros titulares de las iglesias locales en sí, sino que se dedique a otros fines (como seguramente lo hubiera hecho Cristo y los apóstoles): sostenimiento de misioneros con pocos recursos, servicios y necesidades sociales y personales dentro y fuera de nuestra iglesia, colaboraciones con ong’s de contrastada imparcialidad y trayectoria que ayuden y apoyen a personas con dificultades (cristianos y también no convertidos), ayuda a otras iglesias necesitadas (sin necesidad de mirar a través de la lupa denominaciones), o sencillamente apoyar económicamente a la obra misionera y evangelística en cualquier lugar del mundo –que hay mucha- a través de los canales y mecanismos establecidos. Porque también debemos de mirar más allá de nuestras cuatro paredes. En definitiva: ¡Evangelio GRATIS y sin ABUSOS!. Yo estoy con Pablo ¿y tú? En el caso de que seas una de las personas que se APROVECHA y ABUSA del evangelio, por favor, medita en esta reflexión. Y en el caso de que decidas seguir APROVECHANDOTE y ABUSANDO, modera tus ingresos a lo imprescindible por amor a aquellos a los que no les llega y que les cuesta mucho el sostenerte (piensa que ellos te ven con tus coches, tus trajes, tu ropa de marca, etc.). Si te sirve de ejemplo, yo sirvo desde hace muchos años por y para el evangelio y jamas -como PABLO- he tenido la tentación de BENEFICIARME del mismo.

Si estás de acuerdo con esta reflexión, hazla extensiva a otros, en primer lugar con el fin de que la difusión del evangelio no se detenga, y en segundo lugar con el propósito de que éste cometido se lleve a cabo sin abusos y que no se nos acabe yendo de las manos, y si es posible ¡GRATIS! Le ruego a nuestro Señor que éste escrito sensibilice tu corazón.

Via. Contralaapostasia.
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