La escena es teatral… el predicador frente a las cámaras saca de su traje un fino pañuelo y se lo lleva al rostro (aun no tiene lagrimas pero sabe que vienen en camino) luego aprieta sus párpado y dos pequeñas lagrimas salen obligadas por el momento y el camarógrafo experto hace un acercamiento… Esas mismas lágrimas aceleraron que la hermanita Tencha se decidiera a entregar las escrituras de su modesta casa para “el reino” y otros hermanitos fieles los documentos de sus carros, sus ahorros de vejez etc. Pero también esa ternura convenció a la joven más hermosa de la iglesia a entrar en amores con El; pues se convenció que ella era la elegida para este nuevo tiempo, porque la esposa del siervo no era tan talentosa, le faltaba universidad, no era profética y además por estar cuidando seis niños había descuidado su figura y las libras de mas no son adecuadas para la tele (las cámaras engordan)…

Parece una historia ficticia de un perseguidor del evangelio verdad! Sin embargo; día a día, la gente se acerca para denunciar los destrozos que provocan en el cuerpo de Cristo esta nueva generación de seudo ministros sin escrúpulos que se han valido del evangelio para satisfacer sus más bajos instintos…Y lastimosamente sus malas actuaciones se llevan de encuentro la imagen de todos… es muy común oír decir a alguien con enojo: ¡los pastores son unos sinvergüenzas!, y los centenares de ministros de Dios que sí tienen una vestidura de integridad, maridos de una sola mujer, que aman a Dios y viven para El; tienen que sufrir el menosprecio y el rechazo de la sociedad que generaliza las sucias actuaciones de sus colegas.

Las percepciones se convierten en leyes. La gente dice: los abogados son tramposos debido a que hay muchos abogados, no todos, que lo son… los militares son mujeriegos etc. La Biblia nos da una importante lección que muchas veces se nos pasa por alto, cuando menciona en Efesios 6:14: Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad. Es vital destacar que inicia la descripción de cada una de las piezas de la armadura con LA VERDAD. Antiguamente los lomos eran ceñidos con el cinto, faja o cinturón; éste era el elemento que sostenía todos los demás ropajes; dicho de forma sencilla; si alguien perdía su cinturón, se quedaba desnudo, exponiendo sus vergüenzas ¡que extraordinario! Esto nos muestra que ningún cristiano, ministro o pastor puede dejar de lado la verdad o la integridad porque si no; en cualquier instante quedará expuesto, desnudo, avergonzado y señaladas sus vergonzosas actuaciones delante del pueblo.

Es increíble como un pastor o líder puede predicar domingo a domingo en un púlpito y luego en la semana reunirse secretamente con su secretaria o con la líder joven y bonita para desatar su aventura pasional ¿Qué pasará por su mente? ¿En donde ha quedado el temor reverente a Dios?

Y no le estoy hablando de un caso que ocurrió en la década pasada; esto ocurre cotidianamente; tanto, que ahora, al hablar con un amigo y especialmente si no es cristiano y de repente aparece en la tele o la radio un ministro de Dios y el amigo hace una pausa y dice… ¿lo conoces? Y luego dice: El trabajó conmigo en la empresa, o, yo le hice un proyecto… En ese momento, por reflejo, mi estómago se contrae, pues estoy acostumbrado a recibir el baño de agua fría de la verdad oculta… ¡Ese señor se escapaba con la esposa del jefe de compras…! ¡Ese pastor me vendió un carro robado…! ¡Hasta el día de hoy todavía no me ha pagado 30,000 dólares de la construcción de las aulas de su iglesia, y le debe a un montón de ingenieros amigos…!

Cuando uno escucha estas cosas quisiera desaparecer de la vergüenza y con un nudo en la garganta solo puede decir: amigo no todos somos así… existen los verdaderos siervos del Señor… por eso la Biblia dice: maldito el hombre que confía en el hombre. En el caso contrario; ¡Que hermoso es oír decir! ¿conoces a ese pastor? Trabajó en la empresa de mi tío… ¡Que hombre más íntegro! ¡El era muy querido en su trabajo, siempre fue un modelo de persona! Ahhhhh cuando tu oyes eso se te llena el pecho de satisfacción y dices ¡gracias Señor por los buenos siervos, los que modelan, los que cuidan el rebaño, los que saben que las ovejas son para pastorearlas no para hacerlas barbacoa!

El cinto de la verdad debe ser exhibido permanentemente por todos aquellos que ministramos al pueblo de Dios, y las ovejas deben aprender a reconocerlo y exigirlo. Ninguna oveja está obligada a continuar bajo el mando de alguien que niega con su conducta los altos estándares de integridad expresados en la Biblia, yo no puedo ser oveja de un estafador, de un pervertido sexual, ni nada que se le parezca.

Urge alzar la voz y denunciar lo podrido que infecta el reino. No podemos quedarnos callados y dar espacio para que el evangelio sea vituperado, no podemos hacernos de la vista gorda si nuestro ministerio de jóvenes está dirigido por un (a) pervertido que se rodea de jovencitos como el lobo al que le dan las llaves de la granja de los pollitos. Oremos para que el temor de Dios vuelva a nuestro entorno, seamos celosos de la sana doctrina y los que somos llamados a dirigir al pueblo de Dios, revisemos diariamente que aun nuestro cinturón de la verdad en nuestra armadura está intacto, brillante y visible cada día en cada una de nuestras acciones…

 Via. Unidos cotra la apostasia.
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