Los cristianos raras veces salen con el propósito de cometer adulterio. Muchos se sienten heridos y perplejos de que esto pudo haber estado en su mente. Especialmente los líderes, ya sean evangelistas, pastores y maestros, ¡se asombran al comprobar que los pecados sexuales que pensaban que nunca iban a cometer los habían vencido rápidamente! El Cuerpo de Cristo se tambalea desilusionado, esforzándose por comprender cómo tantos poderosos hombres de Dios pudieron ser vencidos. Cristianos y no cristianos se preguntan por qué tantos hombres responsables de la reputación de Cristo ante millones pueden arriesgar tanto por tan poco.

Poderosas fuerzas sexuales pueden hacerse cargo de hombres y mujeres, conozcan o no al Señor. Lo que confunde a los cristianos es que a veces no parecen estar más protegidos de los pecados sexuales que los no creyentes. No deberíamos asombrarnos. Estamos sujetos a los mismos impulsos carnales, sumándose el hecho de que Satanás no trabaja tan fuertemente para poner en problemas a los no creyentes. ¿Por qué lo hace? Los no creyentes ya están en su reino. Es a los cristianos a los que quiere destruir y muchos le ayudan inconscientemente. La mayoría de las veces, los cristianos permanecen lamentablemente ingenuos acerca de sí mismos como seres sexuales, ignorantes de las fuerzas que yacen en la naturaleza humana y que pueden hacerlos caer, y consecuentemente ignorantes de las formas en las que las fuerzas de la oscuridad pueden manejar situaciones e impulsos sexuales para sumergirlos en problemas. Verdaderamente, “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Oseas 4.6).

Aclaración de los términos

La fornicación ocurre cuando un hombre y una mujer solteros se unen en relaciones sexuales. El adulterio es cuando un hombre casado y una mujer casada tienen relaciones sexuales, pero no están casados entre sí. Si una persona soltera tiene relaciones con alguien que es casado, el primero comete fornicación, el segundo, adulterio.

Algunos cristianos trataron de decirnos que las palabras “fornicación” y “adulterio” son idénticas en su significado y se aplican únicamente a las personas casadas. Por lo tanto concluyen que si las personas solteras entran en relaciones sexuales, ¡no hay ningún pecado en eso! ¡Cómo algún cristiano sincero puede creer esta estupidez es algo que no entiendo! “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros… (1 Corintios 6.9). Si estas dos palabras (fornicarios y adúlteros) significan lo mismo, una es una redundancia y por lo tanto carece de significado. ¿Y cómo pueden olvidarse de Éxodo 22.16 y Deuteronomio 22.28-29, donde en ambos pasajes se dice que si un hombre seduce a una virgen debe casarse con ella? El versículo 29 agrega que “por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días”. Según las Escrituras no existe una salida, ¡las relaciones sexuales antes del matrimonio son pecado!

Causas sociales para la fornicación

La causa principal de fornicación entre los jóvenes cristianos de la actualidad es por la presión de grupo. Hay un poderoso impulso en los adolescentes de ser popular. Algunos cristianos consiguen permanecer populares y “rectos”, pero son pocos y muy esparcidos. La mayoría de los jóvenes que insisten en ser morales son frecuentemente objeto de rechazo y soledad. La elección es dolorosamente obvia, sucumbir o sufrir.

La segunda razón social más importante es: “Todos lo hacen”. No me refiero aquí a la presión de los pares sino al aturdidor efecto de la inundación de películas, espectáculos de televisión, novelas, teleteatros y de los malos ejemplos dados por algunos líderes “cristianos”. La más destructiva de las presiones del “todos lo hacen”, es el ejemplo de los padres. Separaciones, divorcios, y actividades sexuales ilícitas de los padres, erosionan la virtud de la fidelidad en la mente joven.

La tercera causa social de la fornicación es la erosión de creer en lo absoluto de la ley moral y en la santidad del sexo en el matrimonio hoy día. ¡Hoy día, el temor de Dios se ha ido! Nuestros jóvenes no están protegidos por el santo respeto de su disciplina. La Palabra ya no resuena más en sus corazones apartándolos del mal. En lugar de eso, han sido criados en la era del “dame dame”, caracterizada por una egoísta gratificación y, por sobre todo, con la absoluta convicción de que poseer cualquier cosa que les plazca en el momento que quieran es su más sagrado derecho.

La cuarta causa social es la falta de tareas importantes en la niñez. En mi infancia, las tareas domésticas eran necesarias para sobrevivir. En la actualidad, si se asignan tareas, las mismas parecen algo sencillo. A la mayoría de nuestros hijos no se les ha enseñado nunca la virtud del trabajo sacrificado para otros. Se les ha dado las cosas con tanta abundancia que ellos saben poco o nada del valor de lo que pertenece a otros.

La quinta causa de fornicación que veo entre los cristianos actualmente es la disponibilidad de oportunidades. Cuando era jovencito, no estábamos autorizados a estar a solas con el sexo opuesto, excepto bajo cuidadosas y controladas circunstancias. En las universidades, ningún hombre estaba permitido en los dormitorios de las mujeres, salvo que fuera el día de apertura. Actualmente, en la mayoría de los terrenos de las universidades no existe ninguna supervisión.

La sexta causa es la disponibilidad y confiabilidad de los anticonceptivos. Cuando éramos jóvenes, la píldora no existía. Los diafragmas habían sido recién inventados y no había manera de que una persona no casada consiguiera uno. Los condones eran conocidos por romperse o salirse. No podíamos escaparnos al temor del embarazo. El aborto estaba fuera de cuestión, aunque hubiera sido legal. Pero hoy, hasta algunos padres cristianos piensan que su deber es el de proveer condones o la píldora.

Esto nos lleva a la séptima causa: Se ha comprobado que donde han estado activas las clases de educación sexual en los colegios, la fornicación y los embarazos indeseados han aumentado dramáticamente. Hay programas de “educación sexual” que envían “tarjetas de saludos” a la juventud de la secundaria, con condones adheridos en su página interior. Hasta les ofrecen gratis condones en una variedad de estilos y colores.

La octava causa es el abuso sexual o involucrarse en estímulos sexuales demasiado temprano en la vida. A los niños no se les debe permitir ver escenas explícitamente sexuales, ya sea entre los padres, en las películas, en la televisión o en cualquiera otra parte. Hemos aconsejado a niños cuya prematura exposición se manifestó en ellos mismos al utilizar un lenguaje crudo y ofensivo, en la adicción a la pornografía y por supuesto, en la promiscuidad sexual en la adolescencia e infidelidad en el matrimonio. La lista de las dificultades y aberraciones sexuales provenientes de la temprana exposición es casi infinita.

Es más, nuestras propias vidas como padres deben se mantenidas sexualmente impecables. Penthouse y Playboy no tienen lugar en un hogar cristiano. Las películas clasificadas X están prohibidas para los adultos igual que para los niños. Películas clasificadas R deberían permitirse raras veces para los preadolescentes, y únicamente con fines educativos, no sea que nuestros hijos se conviertan en jóvenes adultos demasiado ingenuos para manejarse solos, no preparados para manejar los impactos y pecados del mundo.

Causas personales para la fornicación

La principal causa de la fornicación es el fracaso de los padres. No me estoy refiriendo aquí a las disfunciones sociales generales, sino a las fallas comunes de muchos padres. Tampoco quiero decir que se debe culpar totalmente a esos padres; tanto los jóvenes como los adultos deben cargar con la responsabilidad de sus propias elecciones.

Cada niña que está creciendo “sabe” que ella es un regalo de Dios capaz de robar el corazón de su padre. Si él le presta una afectuosa atención y se comunica frecuentemente con ella, conocerá más adelante su valor como mujer. Si el padre es desatento o abusivo (física o emocionalmente), mutila su capacidad de conocerse como una persona valiosa. Si la denigra o la abusa sexualmente, su autoestima será quebrada. Las jóvenes pueden conocer su femineidad también con el ejemplo de sus madres. Si una madre es digna de ser imitada, su hija es doblemente bendecida; primero, ella es ratificada en la virtud de convertirse en la persona femenina para la que fue creada; segundo, tiene una persona modelo a quien seguir y quien le invita y estimula a que obtenga sus cualidades femeninas.

Un muchacho aprende lo que es ser un hombre al relacionarse con su padre. Nunca escuché decir a mi padre una sola palabra irrespetuosa respecto o hacia mi madre. Nunca lo oí maldecir o levantarle la voz. Él era, además, fiel a mi madre y a los votos del matrimonio. Nunca le escuché chistes sexuales sucios o encontré entre sus cosas cualquier tipo de pornografía. Mi hermano y yo sabíamos que si proferíamos la más pequeña palabra o tono irrespetuoso hacia nuestra madre, ¡tendríamos que enfrentarnos con un “tigre”! Nunca se nos permitió contestarle insolentemente o actuar en ninguna otra forma que no fuera respetuosa.

La segunda causa de fornicación entre cristianos es “ir con firmeza”. Andar con firmeza está bien en sí mismo. Es el más común de los preludios para los propósitos matrimoniales. Pero muchos jóvenes fallan en comprender el dinámico incremento del poder sexual cuando profundizan en las relaciones. Compartir es el trampolín para la intimidad. Al crecer la convivencia y las experiencias vividas juntos nuestros corazones se abren más y más el uno hacia el otro, nuestros cuerpos naturalmente esperan participar en esa unión. Los sentimientos de ternura buscan expresarse en toques sexuales.

La tercera causa de fornicación entre los cristianos es el temor al rechazo. Incontables mujeres jóvenes nos han confesado a través de los años que: “No quería hacerlo, pero tenía miedo de perderlo”. De alguna forma se tragaron la mentira que entregándose iban a asegurar la relación. Después de la boda, la amorosa entrega mutua unirá los corazones. Antes del casamiento, desagrada al espíritu del hombre, aunque él crea que está encantado. Debemos acordarnos que estamos hablando de cristianos bien intencionados. Los no cristianos pueden estar tan muertos en su conciencia como para encontrar esto irrelevante.

La cuarta causa de fornicación entre los cristianos desprevenidos es el súbito mensaje del corazón y del espíritu: “Este es el escogido”. En la primavera de mi penúltimo año en la universidad, después de que Paula y yo habíamos estado saliendo por cerca de seis meses, mis padres tuvieron que declararse en bancarrota. Yo anuncié un día durante una comida familiar que parecía que no iba a poder volver a mi último año. Paula supo por el dolor en su corazón que yo “era el escogido”, e inmediatamente sus defensas se evaporaron. Mientras que antes nos habíamos controlado fácilmente, ahora teníamos que hacer todo lo posible para detenernos.

Una quinta razón acompaña a la cuarta, compromisos extendidos. Por razones escolares el compromiso de nuestro hijo Tom y su esposa Victoria duró dos años y medio, normal para la época de mis abuelos, pero increíblemente largo para nuestros días. Hace poco nos contaron cuánta lucha tuvieron. Ellos se refugiaron en actividades grupales. Dado que su universidad permitía hombres y mujeres juntos en sus dormitorios a cualquier hora del día o de la noche, y aunque Victoria poseía un televisor en su cuarto, iban al comedor a mirar la televisión, juntos con los demás. Ellos dicen: “Nunca aconsejaríamos a las parejas a que tengan compromisos prolongados”.

Cómo prevenir la fornicación

Primero, involúcrese en grupos cristianos. Pero sea precavido al elegirlo, lamentablemente algunos se han vuelto muy carnales. Nuestro hijo Mark, esperando encontrar compañerismo moral cristiano mientras estaba en el seminario, estuvo en un grupo de solteros de una iglesia cercana. Se sorprendió y se ofendió cuando encontró a estos jóvenes alabando a Dios a viva voz durante los fines de semana mientras la mayoría de ellos fornicaban poderosamente toda la semana. Esperamos que esta sea la excepción más que la regla. Hay que alentar especialmente a los jóvenes para que busquen sanas actividades en grupo y que eviten la soledad, de manera que no tengan tiempo para la tentación.

Segundo, pase un tiempo con una o ambas familias, especialmente con los padres. Esto no solo proporciona chaperonas preparadas, sino que construye relaciones respetuosas las cuales sirven como control de pasiones.

Tercero, pasen juntos un tiempo limitado. Las parejas sabias se limitan a una o dos salidas por semana. Ellos rechazan los deseos de estar juntos cada minuto del día y de la noche. “La intimidad genera el desacato”, desacato por lo sagrado del sexo y del cuerpo.

Cuarto, lean las Escrituras y oren Juntos. ¡Invitar al Señor como huésped en el sofá hace maravillas en las ardientes pasiones!

Quinto, evite compromisos potenciales o situaciones de tentación. Paula y yo nos hemos espantado al escuchar a jóvenes cristianos planeando despreocupadamente estar juntos solos en la cabaña de un amigo. Para las parejas cristianas tratando de mantener la moralidad, la privacidad es la compañía más peligrosa.

Sexto, manténgase apartado de fiestas donde se sabe que el alcohol o las drogas estarán presentes. Las parejas que se abstienen del alcohol y las drogas necesitan estar conscientes que la contaminación de la empatía de otros menos rectos puede invadir y desarmar el buen juicio. Algunos se deleitan cuando las parejas morales caen en pecado. Otros no se cohíben cuando introducen alcohol o drogas en la comida o en la bebida aparentemente inofensiva.

Séptimo, adoren en la iglesia y sirvan a Cristo en un ministerio juntos. No obstante, los cristianos deben tener cuidado. Compartir demasiado las labores lleva a relaciones que desean expresar el amor más fervientemente. Muchos se han sorprendido al sentir pasiones sexuales que crecen inmediatamente después de un gran tiempo de adoración con el Señor.

Muchos cristianos se han creído salvos de la tentación porque estaban experimentando un elevado sentir del Espíritu. Estar en el Espíritu no nos protege; como eleva nuestras emociones y sentimientos, estamos más expuestos a tentaciones sexuales o de otra índole que en cualquier otro momento. Muchos de los poderosos hombres de Dios cayeron porque no comprendieron este simple hecho de nuestra creación. La santidad del servicio y las horas que pasamos trabajando para otros pueden por cierto fortalecer nuestra resolución de permanecer morales. Pero no debemos aflojar por ello nuestra vigilancia.

Cómo sanar cuando se cometió fornicación

La confesión es siempre lo adecuado, y cuanto antes, mejor. Aconsejo que se le confiese el pecado a una persona en la que tenemos confianza y respetamos su vida espiritual. El que se confiesa deberá buscar las ayudas siguientes y, de no ser confiables, deberá seguir buscando hasta que así sea:

Uno, el confesor debe saber cómo investigar cúales son las raíces que causaron la fornicación. Si el confesor no es capaz de lograr el crecimiento del perdón en el penitente es probable que esa persona vuelva a fornicar (Mateo 3.10 y Hebreos 12.15).

Dos, el confesor que oye la confesión debe saber cómo separar a los espíritus que han cohabitado (1 Corintios 6.15-16 y Hebreos 4.12).

Tres, el confesor que oye la confesión debe saber cómo decir oraciones profundas y limpiadoras, hasta que la persona se sienta libre y sana nuevamente, debiendo hacer el penitente más adelante un valioso regalo al cónyuge (1 Corintios 6.11 y 2 Corintios 5.17). La autoestima debe ser restaurada.

Cuatro, instrucciones de la Palabra de Dios respecto a la santidad del sexo deben ser seguidos por amonestaciones de no pecar nuevamente (1 Corintios 6.8-20 y Juan 8.3-11).

Cinco, se debe dar algún consejo e instrucción respecto a la otra persona que estuvo involucrada en la fornicación. Si a las dos partes que pecaron se les permite reanudar su anterior relación, existe la posibilidad de que la fornicación ocurra nuevamente.

Seis, si la fornicación ha sido conocida públicamente, deberá intentarse una reconciliación y aceptación con los padres y otros miembros de la familia (o con quien haya estado involucrado). La sabiduría dice que la discreción deberá sellar los labios de todos. La divulgación del pecado puede ser más dolorosa que útil. La sanidad debe buscarse siempre que se sepa de fracturas y heridas. Pero las ascuas que se van apagando no necesitan ser removidas innecesariamente.

Algunos que cometieron fornicación y consiguientemente pidieron y obtuvieron el perdón nos han preguntado si deberían revelar su pasado a su prometido. Nosotros creemos que la sinceridad es la mejor política. Nunca está bien comenzar un matrimonio ocultando secretos. Si uno no puede soportar el conocimiento de toda la verdad acerca del otro, la relación no será capaz de soportar las presiones del matrimonio y no debería permitirse que continúe. No obstante, los amantes sabios deberán ser lo suficientemente sensibles como para saber dónde, cómo y cuándo compartir cuánto. Oren para que el Señor provea la mejor oportunidad. La sensible sinceridad no quiebra la confianza, la establece.

Los padres pueden destruir a los jóvenes cuyos pecados se han hecho públicos. Un padre que grita: “¡Eres una prostituta!”, hace perder el derecho dado por Dios de ser consolado y restaurado. La condenación no tiene lugar en Cristo (Romanos 8.1). El perdón necesita ser acompañado por la compasión, repetidas muestras de aceptación y del propio arrepentimiento de los padres que por sus faltas (y generalmente hubo algunos) pusieron en peligro a su hijo.

Si existe embarazo, no debe ni siquiera pensarse en el aborto. La joven necesita que se le asegure que sigue perteneciendo a la familia y también la criatura que está dentro de ella. No es sabio forzar a una hija a que renuncie a su hijo para que otros lo adopten. Cuidadosas conversaciones deben allanar el camino para decisiones llenas de oración que respeten completamente los deseos de ella y del padre y los de los futuros abuelos. El niño deberá ser mantenido con la familia, dentro de lo posible con la madre.

A pesar de ser asuntos muy serios, la pérdida de la virginidad y consecuente embarazo no son el fin del mundo y no deben ser tomados así. El Cuerpo de Cristo es llamado para ser un cuerpo de amor sanador.

He escrito esto para equipar al Cuerpo de Cristo, para ayudar a los caídos y a sus víctimas, para que el cuerpo no pueda equivocarse ni por condenación ni por un celo impropio. Que Dios prospere a cada hermano y hermana el uno hacia el otro, tal como nuestro Señor Jesucristo ha salido para sanar su quebrado Cuerpo en estos peligrosos tiempos. * John L. Sandford ha sido pastor y consejero por más de 30 años. Él y su esposa Paula han escrito cuatro libros de gran venta. Usado con permiso. Tomado del libro: Por qué algunos cristianos cometen adulterio, Editorial Caribe.

Via. Vida Cristiana.

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