Archivo para febrero, 2012

Los Mercaderes del Templo

Tiempos peligrosos

¿Es Posible que los Falsos Profetas hagan Verdaderos Milagros?

Mat 7:22-23  Muchos me dirán en aquel día: Señor,  Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?    Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Las interpretaciones más comunes que surgen de estos versículos, parten de la idea de que estos profetas no conocidos por Cristo, dirán la verdad al expresar que hicieron prodigios en el Nombre de Jesús.

De ahí que hay quienes usan estos versículos para decir que todos los que no pertenecen a su denominación o grupo cristiano son los profetas mentirosos a los que se refirió el Señor; pero también hay quienes confunden esta enseñanza de Cristo, en cuanto a los milagros y señales en la iglesia, y piensan que la manifestación de tales señales representan la obra de falsos profetas y maestros.  Algunos aplican estos versículos a todo hermano que predique que el poder de Dios está disponible hoy y que es de vital  importancia para confirmar la Palabra de Dios.

Sin embargo estas interpretaciones caen por tierra al encontrarse con estos versículos:

Luc 9:49  Entonces respondiendo Juan,  dijo: Maestro,  hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos,  porque no sigue con nosotros.  50  Jesús le dijo: No se lo prohibáis;  porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. (más…)

Falsas Doctrinas del Movimiento Apostólico y Profético

Los becerros de oro modernos en las iglesias

Cuando se habla de idolatría, inmediatamente pensamos en la iglesia católica; en sus templos llenos de esculturas, de imágenes fabricadas con diversos materiales y sus respectivas procesiones en las calles o dentro de sus lugares de culto. Al analizar la situación espiritual en la que los practicantes de dicha religión se encuentran nos llegamos a sentir amados por Dios nuestro Padre, que nos haya liberados -de la forma que haya sido- de la práctica más abominable ante Él, la IDOLATRÍA.

De cierto, quienes nos consideramos cristianos, tenemos muy claro el tema y no nos resulta difícil predicarles a nuestros compañeros católicos lo que piensa Dios sobre la adoración a la cruz o a la Virgen María pasando por todo el santoral católico. Nos sentimos tan ajenos a esta abominable práctica que pareciera que Satanás, el enemigo de Dios, ha perdido en nosotros una arma eficaz para desviarnos de nuestro Creador. Arma que pareciera que solo aprovecha en el romanismo.Pero la realidad es otra.

Las escrituras dan cuenta de un hecho ocurrido después de que Israel fue libertado de la esclavitud en Egipto, mismo que nos puede servir mucho para ilustrar lo que plantearemos aquí para evitar que caigamos en el mismo error y si estamos en él, alejarnos.

Es un hecho comprobable que la idolatría es un pecado que no ha sido erradicado del pueblo de Dios a pesar del tiempo.

Moisés subió al monte tal como Jehová le había indicado (Exodo 32). El pueblo, observando que tardaba mucho en regresar se acercó a Aarón -quien se había quedado de responsable- para que les hiciera dioses que fueran delante de ellos. Algo sumamente claro es que Israel pedía algo que traía desde antes. Algo que había estado observando durante cuatrocientos años en Egipto, una de las naciones más poderosas de la antigüedad que destacó por su politeísmo e idolatría. Después de tantos años, pareciera que Israel quería ser como Egipto o al menos mucho de esa cultura y costumbre los había influenciado, ya que los hebreos no tuvieron ley en el tiempo que permanecieron en Egipto. (más…)

El verdadero discipulado

¿Qué es el Cristianismo?

La casa de Dios convertida en cueva de ladrones

Jesús subió a Jerusalén durante la pascua y entró en el templo (Juan 2:13-17). Lo que vio lo horrorizó. ¡Los mercaderes se habían apoderado de la casa de Dios! Él había entrado buscando una casa de oración y lo que encontró fue una preocupación con la promoción, exhibición, y venta de mercadería religiosa. Los líderes religiosos estaban ya contando sus ganancias. ¡Cuánta ocupación! Hombres de Dios se habían convertido en vendedores ambulantes de mercadería religiosa, correteando por doquier promocionando sus productos.

Mesas habían sido colocadas en todas partes de la casa de Dios para promocionar y vender ovejas, bueyes, palomas, dulces, inciensos, y otra mercadería para propósitos religiosos. El dinero cambiando de manos era el ruido más fuerte en la casa – dinero que hacían de Dios y de la religión.

¿Qué terrible dolor causó que el corazón compasivo de nuestro Señor hirviera con ira santa? Su gran sufrimiento causó que su espíritu manso ardiera con indignación de justicia.

¿Puede usted visualizar ese momento? Con un azote en mano, nuestro Señor irrumpió en el templo y comenzó a azotar en todas las direcciones, volcando las mesas llenas de mercadería. Él dispersó a los promotores, a los negociantes, y a los vendedores.

“¡Fuera!” Dijo con voz estruendosa, “¡Fuera de la casa de mi Padre! ¡Ustedes han profanado este lugar santo, habiendo convertido esta casa de oración en un mercado de comercio!”

Fue una de las experiencias más dolorosas de todo su ministerio pero él no podía quedarse impávido y permitir que la casa de su Padre se convirtiera en una cueva de ladrones religiosos.

¿Estamos dispuestos a compartir con Cristo en este aspecto de sus sufrimientos hoy día? ¿Compartimos su dolor al ver una vez más que la casa de Dios ha sido entregada a los mercaderes? ¿Nos escandalizaremos por el comercialismo horrendo del evangelio? ¿Sentiremos su ira en contra de la venta de cosas espirituales lo suficiente como para retirarnos de esas actividades? ¿Sentimos su dolor lo suficiente como para renunciar a los ministerios que como molinos producen mercadería sólo con el propósito de hacer dinero?

¿Podemos compartir sus sufrimientos en este punto lo suficiente como para levantarnos en contra de aquéllos que convierten la casa de Dios en un teatro o en un centro de entretenimiento para promotores? ¿Podemos dolernos por todas las ganancias excesivas que se consiguen con el nombre de Jesús? ¿Podemos apartar nuestros ojos del dinero y ponerlos de vuelta en la cruz?

Via. Wirkal

La iglesia, un teatro de artistas y bailarines

“No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”. (Mateo 10:9-10)

Le pido a nuestro Padre Celestial que permita que este editorial nos haga reflexionar en lo que está sucediendo en medio de la iglesia cristiana de los tiempos modernos.

Estas líneas no tienen el propósito de ofender, pero si una persona se siente ofendida, sólo porque se dice una verdad delante de la cual muchos prefieren hacerse ciegos, sólo le pido a Dios que le traiga a esa persona convicción en su corazón. Esta verdad tiene que decirse, ya no podemos seguir jugando este juego, y seguir ofendiendo a Dios como lo estamos haciendo.

La palabra ministro quiere decir uno que sirve, nunca ha querido decir uno que es servido.

La iglesia es una asamblea, una unión de miembros, el cuerpo de Cristo. La iglesia no es un centro de negocios, no es una discoteca, no es un lugar de entretenimiento, no es la plataforma de la fama. La iglesia es donde viene el que está golpeado, el herido en el camino, el despreciado y el rechazado. En la Biblia cuando alguien se hacía famoso era porque estaba dando la vida por el ministerio. La fama no venía por los títulos que esa persona llevaba, porque lo mismo Dios usaba a un apóstol como a un diácono. ¿Acaso no era Felipe diácono? ¿Acaso no fue llevado éste por el Espíritu adonde el Eunuco? ¿Acaso no fue un simple diácono quien bautizó al recién convertido?  (más…)

¿Qué es el carnaval realmente?

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