El concepto del relativismo apunta básicamente a eliminar cualquier posibilidad de lo absoluto. Según esta corriente de pensamiento, nada es totalmente absoluto y todo depende del punto de vista con que se mire. Esta idea se ha enquistado en la iglesia cristiana. Hoy no se eleva el concepto absolutista de la verdad, sino que se presenta una distorsionada idea de ella. Se dice: “ti tienes tu verdad, yo tengo la mía”. Esta filosofía ha permitido el tanto éxito del ecumenismo. La formula para unir los diferentes credos, debe tener el ingrediente del relativismo. Muchos han defendido la afamada frase: “La doctrina nos divide, pero el amor nos une” y aceptar aquella premisa pasa obviamente por someterse a la idea relativa de la verdad.

El relativismo ha dado un fuerte impulso de unificar todas las religiones y ha invertido mucho en la difusión de cualquier idea, sea esta mística o religiosa, que apunte a la unión de los diferentes credos religiosos. Fue bajo esta premisa que nace en Nueva York en 1847 la Sociedad Teosófica, fundada por una mujer ocultista (médium) llamada Helena Blavatsky y cuya enseñanza iba dirigida a lograr la síntesis de la religión, la ciencia, la filosofía y la psicología.

Como dijo Blavatsky: «Nuestro propósito más importante es resucitar la obra de Ammonius Saccas», ya que la labor de su escuela fue la de «reconciliar a todas las religiones, sectas y naciones bajo un sistema común de ética, fundado en verdades eternas». La finalidad de Saccas era la de «persuadir a gentiles y cristianos, judíos e idólatras, de que abandonaran sus disputas y luchas, teniendo en cuenta que todos poseían la misma verdad bajo varias formas»

La escuela teosófica y su idea del relativismo de la verdad, trascendió con mucha fuerza hacia el siglo XX y dio a luz una nueva corriente de pensamiento, cuya gestación fue en la mente de una poetisa norteamericana llamada Marilyn Ferguson, quien en el año 1980 publica su libro “La conspiración de acuario” que vino a ser un verdadero manual del concepto llamado “La nueva era “. La nueva era, no es nada nuevo. Es el resurgimiento de ideas y tendencias asentadas por miles de años en la cultura hindú budita. Conceptos como el karma, la reencarnación, el yoga y obviamente la escuela de la verdad en sentido relativo, es parte de esta filosofía diabólica que ahora ha conquistado al mundo de occidente. La nueva era ha penetrado en todos los poderes fácticos y lo más inverosímil, ha entrado en la iglesia.  Un sin número de hombres supuestamente “siervos de Dios”, tales como David Yonggi Cho, Kenneth Coppeland, Hagin, Benny Hinn, entre otros, han enseñado técnicas de la nueva era en sus discursos llenos de relativismo. Se habla de visualización, de activación del poder de la palabra o confesión positiva y de incubar anhelos, etc., etc. Y como es la tónica de la apostasía, existe una muchedumbre que los sigue.

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”
2 Timoteo 4:3-4
El relativismo y su idea de eliminar lo absoluto, ha dado pie al afamado movimiento ecuménico del cual hemos hablado tanto y que para muchos ya es casi un discurso majadero y añejo. No obstante, el tema cobra tanta vigencia, que es necesario volver a repasarlo. A través de la Biblia, observamos con bastante precisión la continua tendencia del hombre hacia la unificación. Por ejemplo el episodio de la torre de Babel o años más tarde encontramos al pueblo de Israel en constantes mixturas con el paganismo de aquellos pueblos que lo cercaban.
“Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados” 2 Reyes 17:33
Esta constante de relativismo religioso es lo que tarde o temprano da vida a la unificación religiosa. En la actualidad se conoce como ecumenismo y es la presunción seudo cristiana de tratar de unir a todos los credos religiosos bajo el amparo de una religión universal.  El movimiento ecuménico, como estrategia de unificación se inicia a finales del siglo XIX y a principios del XX. Ya en 1948, posterior a la segunda guerra mundial, líderes de diversas iglesias se reúnen en Ámsterdam (Holanda) y forman el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). En aquella oportunidad participaron representantes de 147 iglesias de todo el mundo. Como vemos, la idea de la unificación y de romper barreras que dividen a las iglesias, es la incesante búsqueda que esta organización esta promoviendo bajo los conceptos de relativismo y ecumenismo, perturbando el evangelio bíblico y la sana enseñanza legada por nuestro Señor Jesucristo. Sin duda, que una vez concluido el concilio Vaticano Segundo, iniciado por el papa Juan XXIII y culminado por el papa Paulo VI, el movimiento ecuménico tomo mucha mas fuerza, con la cual emergieron hombres con cariz evangélico que empezaron ha cautivar a multitudes para arrástralas a este mover del espíritu del anti Cristo llamado ecumenismo. Ahí tenemos a personajes tan nombrados como Billy Graham, Rex Humbard, Paul Crouch, entre otros, que han sido los promotores y profetas de la unificación religiosa. Todos han estrechado su mano con el papa de Roma.

Tiempo después se hizo muy popular el dicho: “todos los caminos conducen a Roma” que después apareció en otra versión: “Todos los caminos conducen a Dios”.
La idea relativista de la verdad, han llevado a pensar que todas las religiones enseñan del mismo Dios y que no existe un concepto absoluto de la verdad. El Señor Jesucristo jamás dejo su enseñanza en un mar de incertidumbres, ambigüedades o en medio de conceptos relativistas. Su discurso, lejos de toda diplomacia, y con el sello absoluto de la verdad, no era muy apetecido por la muchedumbre. A nadie le gusta que le digan NO o SÍ en forma absoluta, es mucho mas amigable hablar de “tal vez”, “mas o menos”, etc. Cristo jamás habló de medias tintas o claros oscuros. Nunca dejo entrever una enseñanza relativista, por el contrario, el nos deja un pasaje extraordinariamente absolutista:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mi” Juan 14:6
Nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo no utilizó el artículo indeterminado “UN o UNA”, como para dejar cabida a que pueden existir varis caminos o varias verdades. La verdad es solo una en sentido absoluto. No existe otra verdad, y si así fuera, una de las dos sería mentira. No pueden haber dos verdades, de la misma forma no existe varios caminos para obtener la salvación. Cristo dijo “..Yo soy EL Camino”, el único camino para llegar a Dios. Aquí, no hay lugar para el relativismo religioso. El mundo presenta un amplio abanico de religiones y cada una de ellas dice tener la verdad. José Smith, Charles T. Russell, Helena G. White, entre otros, dijeron ser poseedores de la verdad. A la luz del relativismo, tal vez estos tres personajes pueden ser portadores de “sus verdades”, pero a la luz de la Biblia, son unos mentirosos, porque sus enseñanzas no son las de Cristo. Así de categórico ha de ser nuestro análisis. En resumen, el relativismo es otra de las estrategias de Satanás para confundir. El pretender eliminar el valor absoluto de la verdad, es lo mismo que negar a Cristo, porque él es LA VERDAD.

Via. Iglesia Apologética

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