Archivo para enero, 2012

El lado oscuro del Canal Enlace

Maldito el que confía en el hombre

Jeremías 17 Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.

Hoy quisiera hacerle una de las preguntas fundamentales de esta vida: ¿Dónde descansa verdaderamente su confianza? Sólo hay dos lugares para depositarla: puede ponerla en los seres humanos, o puede ponerla en Dios. Cuando confía en los hombres, es imposible ponerla en Dios, y cuando la pone en Dios, ya no es posible ponerla en las personas. Jeremías sostuvo una batalla interna y mantuvo un debate consigo mismo respecto del este asunto de la confianza: o confiaría en el las personas que le rodeaban o confiaría en Dios y sólo en Dios. El corazón y el alma de la profecía de Jeremías gira alrededor de la pregunta: ¿Confío últimamente en Dios o en la sabiduría y fuerza humanas? El bienestar total de una persona depende de la total confianza en Dios, no en un mismo, ni en la familia, ni en la vocación, ni en los acciones que realizamos. · Veamos tres principios que nos ayudan a entender este asunto vital de nuestra confianza

I. LA CONFIANZA ÚLTIMA EN LOS HUMANOS ES MALDICIÓN PARA LA VIDA.

“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo,( e.d. busca apoyo en un mortal, en la fuerza humana) y su corazón se aparta de Jehová. 6Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.” Según este pasaje, es posible vivir bajo una maldición que destroza la vida. Esta es la palabra del eterno Dios. El no desea maldecir la vida, sin embargo, la vida que pone su confianza en los simples humanos se maldice a sí misma. A. La razón por la que se maldice una vida es una confianza depositada en el lugar equivocado. (5). Cuando una persona deposita su confianza en el hombre, esa persona está confiando realmente en el polvo. La palabra hebrea para confianza indica arrojarse hacia delante o hacia un objeto a fin de descansar sobre él. Cuando confiamos en los humanos nos estamos apoyando en el polvo. (Gén. 3:19) La vida que confía habitualmente en la fuerza humana se verá desilusionada desesperadamente. Elegimos entre el brazo de Dios y el brazo de la carne. Dios nos rescata repetidamente con su brazo invisible pero fuerte. Cuando nos apoyamos en cualquier brazo humano, descansamos sobre carne que puede derrumbarse porque débil y breve. ¿Dónde está su confianza? Si la vida se deshace, ¿A quién acude? Nada en la dimensión humana es últimamente confiable. Hasta la Tierra que es lo más estable y confiable se mueve y se tambalea. Nuestra propia mente, cuerpo y apariencia cambian. La familia, nuestra vocación, o nuestros conocidos nos abandonarán. Si nuestra confianza última está en cualquiera de estas cosas. Su vida está bajo maldición. B. El resultado de la vida bajo maldición es desesperación. Cuando dejamos de confiar sólo en Dios, la vida se reduce, se convierte en un fraude y se vuelve una sequedad. Jeremías usa un lenguaje poético para describir al hombre que rechaza confiar en Dios. Nos dice lo que es el hombre, lo que pierde y dónde habita. (más…)

¡No toques al ungido!

Hay muchos en la actualidad que se arrogan la posición singular de ser “El ungido” de la nación. Es una evidente presunción enmarcada irresponsablemente en pasajes de las escrituras basados en la experiencia de los reyes de Israel, y que ahora se enarbola como una estructura monárquica y lejos de todo perfil dejado por nuestro Señor y Salvador Jesucristo en relación a su iglesia. Estos “ungidos” han llegado al punto de dirigir vidas, salvar o condenar personas, añadir o quitar en las escrituras y establecer hegemonías dictatoriales en el pueblo de Dios. A esto se le debe agregar en forma individual, la autoproclamada infalibilidad muy semejante (por no decir idéntica) a la establecida por la madre de las rameras, la iglesia católica romana. En otras palabras, estos “ungidos” no tienen errores y cada palabra que ellos proclamen, han de ser observadas con extremada fidelidad por sus feligreses, de lo contrario cualquier desobediente, se expone al “juicio divino”. Estos semidioses, tal vez ignoran que al autoproclamarse “Ungidos”, están llamándose a sí mismo “Cristo” y bien sabemos que cualquiera que se diga ser “Cristo” es un anti Cristo, lo que significa que se pone en lugar de Cristo, que es un usurpador o suplantador.

El apóstol Juan nos habló de esto:

“Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” 1 Juan 2:18-19
La presencia de estos “ungidos” no es nada nuevo. La Biblia lo anticipa con absoluta claridad. Juan el apóstol, fue escogido por Dios para recibir la revelación de Jesucristo. Fue él quien escribió inspiradamente el Apocalipsis y sus visiones dejan claramente establecida la llegada no solo de “el anticristo” en sentido singular, sino que de los “anticristos” en sentido plural. Nuestro Señor y Salvador Jesucristo también lo enseñó en forma muy abierta:
“Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán…Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” Mateo 24: 3-25 (más…)

El eslabón perdido del evangelio

¿Por qué en la mayoría de nuestra literatura cristiana, el tema de la buenas obras está tan ausente? ¿Por qué en algunos con solo mencionarlo les produce nerviosismo? Todo el Nuevo Testamente avala la sentencia categórica de Santiago, «la fe, si no tiene obras, está completamente muerta». Esta es una breve reflexión para animar al pueblo de Dios a responder a su llamado de andar en buenas obras. ¿Acaso existe testimonio más elocuente que este? En una investigación realicé una búsqueda de libros cristianos sobre buenas obras. Nuestra labor, sin embargo, fue infructuosa y frustrante: no pudimos desenterrar una sola obra evangélica que abarcara el tema. En el proceso tuvimos que vadear por una interminable lista de libros que ofrecen bendición y plenitud en la vida personal del cristiano. Sin embargo, los resultados hablan con mayor elocuencia de nuestras convicciones que la exhaustiva investigación del analista más talentoso: vivimos en una época en la que nuestra mayor pasión está reservada para nuestra propia vida y nuestros propios proyectos. ¡Qué diferente es el panorama cuando tomamos en nuestras manos una buena concordancia y realizamos la misma búsqueda en la Palabra de Dios! Es difícil entender cómo podemos leerla sin percibir el peso que tienen las buenas obras en los propósitos de Dios. No obstante, el solo mencionar el tema produce, en muchos, un marcado nerviosismo, pues en el afán de evitar los excesos de aquellos que pretendían ganar el cielo con obras, seguimos perpetuando una distorsión del evangelio que tiene cuatrocientos años de historia.

La inquietud por esta deformación no es exclusiva de los últimos cuatro siglos. En su momento, Santiago confrontó a la iglesia por este mismo asunto: «Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras?» (2.14). La respuesta a esa pregunta no la dejó librada al gusto personal de sus lectores; más bien, y adoptando un tono francamente ofensivo a nuestros oídos posmodernos, no dudó en declarar: «la fe, si no tiene obras, está completamente muerta» (2.17).

¿Será que la falta de obras en el discípulo verdaderamente indica la ausencia de una vida espiritual? Nuestra teología, nutrida por generaciones de estudiosos, no logra desechar la categórica sentencia del apóstol y además, el testimonio del Nuevo Testamento parece avalar la postura de Santiago. Pablo, en su carta a los Efesios, nos sorprende al revelar que «…somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (2.10). Resalta la misma verdad cuando escribe a Tito, declarando que Cristo «se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Ti 2.14). En la mente del apóstol, el concepto «buenas obras» no describía la actividad de unos pocos devotos, sino la esencia misma de lo que significaba ser un seguidor de Cristo. Por eso nuestra redención no puede ser comprendida, salvo en el marco de las buenas obras. (más…)

¿Qué esperanza hay para los seres queridos que han muerto?

“Si un hombre muere, ¿volverá a vivir?”, preguntó hace mucho tiempo el patriarca Job. (Job 14:14Versión Popular.) Quizás usted también se haya hecho esta pregunta. ¿Cómo se sentiría si supiese que iba a poder reunirse de nuevo, aquí mismo en la Tierra y bajo condiciones inmejorables, con sus seres queridos que han muerto? Pues bien, la Biblia promete lo siguiente: “Tus muertos vivirán. […] Se levantarán”. Y también dice: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”. (Isaías 26:19Salmo 37:29.) Para poder confiar plenamente en tales promesas necesitamos la respuesta a algunas preguntas básicas como: ¿Por qué muere la gente? ¿Dónde están los muertos? Y ¿cómo podemos estar seguros de que volverán a vivir?

La muerte y lo que sucede al morir

La Biblia aclara que originalmente la intención de Dios no era que los humanos muriesen. Él creó a la primera pareja humana, Adán y Eva, los colocó en un paraíso terrestre llamado Edén y les mandó que tuviesen hijos y que extendiesen su hogar paradisíaco por toda la Tierra. Solo morirían si desobedecían sus instrucciones. (Génesis 1:282:15-17.) Adán y Eva no apreciaron la bondad de Dios, y por lo tanto, desobedecieron y tuvieron que sufrir el castigo prescrito. “[Volverás] al suelo —dijo Dios a Adán— porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás.” (Génesis 3:19.) Antes de ser creado, Adán no existía; era polvo. Y debido a su desobediencia, o pecado, Adán fue condenado a volver al polvo, a un estado de inexistencia.

Por consiguiente, la muerte es la ausencia de vida. La Biblia hace el siguiente contraste: “El salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna”. (Romanos 6:23.) También indica que la muerte es un estado de inconsciencia total, pues dice: “Porque los vivos están conscientes de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no están conscientes de nada en absoluto”.(Eclesiastés 9:5.) Además, explica que cuando una persona muere “sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos”. (Salmo 146:3, 4.) Sin embargo, en vista de que solo fueron Adán y Eva los que desobedecieron aquel mandato en Edén, ¿por qué tenemos que morir todos nosotros? Es porque todos hemos nacido después de la desobediencia de Adán, y por lo tanto, todos hemos heredado de él el pecado y la muerte. La Biblia lo explica así: “Por medio de un solo hombre [Adán] el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres”. (Romanos 5:12Job 14:4.)

Pero alguien pudiera preguntar: ‘¿No tienen los seres humanos un alma inmortal que sigue viviendo después de la muerte?’. Muchos han enseñado esta doctrina, y hasta dicen que la muerte es una puerta que conduce a otra vida. Pero esta idea no viene de la Biblia. Más bien, la Palabra de Dios enseña que usted es un alma, que su alma es realmente usted, con todas sus facultades físicas y mentales. (Génesis 2:7Jeremías 2:34Proverbios 2:10.) La Biblia también dice: “El alma que esté pecando… ella misma morirá”. (Ezequiel 18:4.) No hay ningún pasaje bíblico que enseñe que el hombre tenga un alma inmortal que siga viviendo después de la muerte del cuerpo.

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Kundalini, el falso Espiritu Santo

Un espíritu como los de Berea

Es preocupante ver el modo en que muchas personas reciben una predicación o mensaje. ¿Qué tal si esa persona que estamos escuchando nos está mintiendo acerca de la fe? ¿Qué tal si está equivocada? Vivimos en tiempos de confusión doctrinal, en donde el mundo entero busca la tan preciada “verdad” del evangelio. Ante esta demanda, muchos han salido por el mundo a anunciar su verdad, su evangelio, su fórmula de la verdad. Sectas han proliferado, aprovechando una tremenda falencia existente en muchas personas: la falta de voluntad para comprobar que tan verdadero es lo que se está predicando. Esta falta de voluntad se puede apreciar en distintas formas; desde la completa flojera para comprobar por sí mismos si lo que se dice es verdadero o no, hasta el cierre de mente y corazón a todo lo que cuestiona su fe ya implantada.

Ante esta situación conviene recordar la historia bíblica, la cual nos enseña cómo debemos recibir una predicación (sea de quién sea). En este caso, veremos cual fue la actitud de los hombres y mujeres de Berea, los cuales a pesar de tener arraigada su religión judía basada en la ley de Moisés, de todos modos se mostraron solícitos para recibir el mensaje cristiano, en este caso, de los labios del apóstol Pablo. Esta historia se relata en Hechos 17: 10-12, y específicamente en verso 11 dice sobre los habitantes de Berea:

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:11)

Cabe destacar dos actitudes notables de los de Berea respecto a la predicación de Pablo:

1) Recibieron la palabra “con toda solicitud”. 2) Escudriñaron las Escrituras cada día para comprobar la predicación de Pablo.

De este modo, en una situación de predicación, podemos notar tres tipos de creyentes que toman actitudes diferentes:

1) Los que no les interesa, no escudriñan, y rechazan el mensaje; como muchos de Tesalónica (Hechos 17:1-9). 2) Los que sí escudriñan y se interesan en el mensaje; como los de Berea. 3) Los que no escudriñan y reciben el mensaje livianamente; como los de Galacia (Gálatas 1:6).

Notemos que los judíos eran religiosos que conocían las Escrituras, y Pablo venía anunciando que Jesús es el Cristo. Ante este mensaje, los judíos de Tesalónica le rechazaron, pero los de Berea tomaron el mensaje y lo examinaron.

Este hecho les hizo ser “más nobles” que los de Tesalónica.

En contraste, los hermanos de Galacia recibieron el mensaje de un “evangelio diferente”, aceptándolo sin reparos. Lo que ocurrió en Tesalónica se repite hoy en día. Muchas personas se aferran a su religión, o conjunto de doctrinas, las cuales se tornan incuestionables. Y si alguno cuestiona los aspectos de su fe, estas personas no dudarán en atacar a quien se atreva a plantear una idea distinta, así como atacaron a Pablo.
Así mismo, se repite el caso de Galacia, en donde muchos no se tomarán la molestia por analizar y escudriñar las Escrituras para ver si el mensaje que escucharon es verdadero o no; simplemente lo aceptarán y aunque el predicador diga: “Soy Jesucristo”, le creerán y le dirán “Amén” a un montón de aberraciones. Muchas sectas se han aprovechado de esto.

Gracias a Dios, también existen hoy en día hermanos que son nobles como los de Berea y que ante cualquier predicación (sea de alguien conocido o no), recibirán el mensaje, lo examinarán y comprobarán a través de las Escrituras si las cosas son así o no, con toda solicitud, y sin temor a cuestionamientos.
Entonces ¿Cómo recibirás el próximo mensaje o predicación que escuches o leas? ¿Te cerrarás como los de Tesalónica, te abrirás como los de Galacia o analizarás como los de Berea?

Via. Edificando la fe.

El camino de Caín

Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. (Génesis 4:2-7)

De las Escrituras tal parece que Caín sabía cómo traerle una ofrenda aceptable al Señor. Esta es una de las pistas que me lleva a creer que el Señor introdujo una forma de lo que después sería el Sistema Levítico después de la caída. Tenía que haber una manera para que Sus primeros hijos pusieran a un lado sus pecados hasta que llegara el Redentor que Él había prometido enviar (Génesis 3:15) para resolver el problema del pecado de manera permanente. Pero a pesar de que él sabía lo que era correcto, Caín no lo hizo y el Señor le advirtió que si no cambiaba su actitud habría serias consecuencias. Él no cambió y las hubo.

Una de las herramientas utilizadas por los teólogos para ayudarnos a entender la Palabra del Señor se llama “El Principio de la Primera Mención”. Este sostiene que la primera vez que un asunto importante es mencionado en la Biblia, el contexto dentro del cual aparece generalmente contiene información vital para nuestro entendimiento de Su Palabra en general, no solamente para un instante específico. La lección de Génesis 4es que si nosotros queremos ser aceptados por Dios, debemos hacer lo correcto. En el Antiguo Testamento el hacer lo correcto era llevar la ofrenda prescrita para el pecado. En el Nuevo Testamento, es creer en Aquel que Él envió (Juan 6:28-29).

La experiencia de Caín nos muestra que el Señor no nos condena por fracasar haciendo lo correcto sin primero enseñarnos lo que es correcto. Merece repetirse que Caín sabía lo que era correcto, pero no lo hizo. Por consiguiente estaba actuando en su propia voluntad, escogiendo conscientemente una manera diferente de la que el Señor le había mostrado.

Yo no creo que esto sea único a Caín. Existen varias referencias específicas en el Nuevo Testamento de personas que sabían lo que era correcto pero no lo hicieron. No estoy hablando acerca de los pecados que todos cometemos, cuando a propósito hacemos algo que sabemos desagrada a Dios. Estoy hablando acerca de las desobediencias mayores que acarrean enormes consecuencias. Judas le llamó a este comportamiento el Camino de Caín (Judas 1:11). En este estudio veremos algunas personas que sabían lo que era correcto pero siguieron el camino de Caín, y mostraremos que las consecuencias de su comportamiento afectaron a toda la sociedad. (más…)

¿Político y cristiano?

 

Actualmente la iglesia evangélica latinoamericana juega intencionadamente un papel en la política. El autor interpreta que es el crecimiento numérico de la iglesia el que ha contribuído a la participación política del pueblo evangélico, pero lamentablemente este crecimiento no ha significado un énfasis de fe y de vida de la iglesia.

Las experiencias política-iglesia en latinoamérica han sido desfavorables, esto por falta de preparación responsable de aquellos que representan a la iglesia. Por lo cual urge establecer criterios para reivindicar la participación del pueblo evangélico en la política latinoamericana.

 

Ha pasado mucho tiempo y la iglesia latinoamericana ha crecido en número. Hemos pasado de ser un puñado de hombres y mujeres menospreciados y perseguidos a ser un porcentaje importante de la población. A pesar de ese crecimiento, algunos de los viejos énfasis siguen siendo la base de lo que creen y de lo que viven muchos de los actuales miembros de la iglesia. Veamos algunos aspectos:

√ La predicación ha sido principalmente evangelística. Se promueve la salvación individual y se descuida la dimensión social de la misma.

√ El discipulado, cuando lo hay, se centra en aprender de las Escrituras pero no en vivirlas. Se ha perdido el énfasis en el testimonio personal.

√ El crecimiento numérico ha dado origen a iglesias autóctonas, muchas de ellas, sin un sustento doctrinal sólido. Tenemos ahora un cristianismo popular mezclado con creencias no bíblicas. Nuestro repudio por lo mundano nos ha llevado a olvidar que aun estamos aquí y solo nos preparamos para llegar al más allá. Nos hemos olvidado que el Señor dijo: «no que los saque del mundo sino que los libres del mal». En muchos casos no sabemos como vivir siendo sal y luz, porque nos hemos retirado del mundo. El tamaño de las iglesias nos ha hecho creer que nuestro poder está en los números y no en el Señor. En algunos países el crecimiento numérico nos ha hecho pensar que tenemos en nuestras manos el poder de decidir una elección presidencial.

√ En casi todos los países de Latinoamérica han surgido personas cristianas que quieren ingresar a la política. Algunos se convirtieron siendo políticos, otros han descubierto su «llamamiento» luego de pasar algún tiempo en la iglesia. Debemos reconocer que en la mayoría de las casos la experiencia ha sido catastrófica. Unos pocos han logrado ascender y una vez ahí no han sabido como ser cristianos en círculos de poder y han terminado dando mal testimonio. Otros han usado el poder para beneficiar instituciones o personas cercanas (iglesias particulares, ministerios o amigos) copiando el modelo de los políticos no cristianos.

√ En casi todos los países se ha intentado instrumentalizar la iglesia en busca de respaldo para llegar al poder. Se han levantado partidos políticos

confesionales. En no pocos casos personas con supuestas buenas intenciones, pero ingenuas, han hablado en nombre de los cristianos evangélicos y nos han dejado en ridículo.

Me parece conveniente, antes de compartir algunas recomendaciones, recordar algunos síntomas de la realidad política de muchos de nuestros países:

√ Los políticos profesionales y empíricos seguirán tratando de

manipular al pueblo cristiano para lograr sus fines.

√ Los partidos políticos ponen poca o ninguna atención a la base

política-doctrinal y la lucha por el poder se enfoca más en la capacidad administrativa.

√ El ciclo de esperanza generado por cada elección se está reduciendo. El pueblo, ante la corrupción y el incumplimiento de las promesas de campaña, se está volviendo pesimista, lo cual atenta contra la democracia. Es posible que la gente ponga su esperanza en algún partido alternativo o en líderes más autocráticos (mesiánicos).

√ La Asamblea Legislativa o Congreso, así como el Poder Judicial han estado siendo cuestionados por su corrupción e inoperancia. Las medidas correctivas son de carácter represivo y no existen esfuerzos serios para la recuperación de valores.

¿Qué debemos hacer ante esta realidad? ¿Cómo evitar que las experiencias negativas de los cristianos en la política se sigan repitiendo? Permítanme compartir algunas ideas al respecto: (más…)

¿Son Las Celebraciones de Cumpleaños Cristianas?

Pastel de cumpleaños. Velitas encendidas. Cantar “Feliz Cumpleaños.” Recibir regalos. En casi todas las culturas y naciones en la tierra, virtualmente nada es tan universalmente celebrado como los cumpleaños. ¿Pero es la celebración de cumpleaños biblica? ¿Está de acuerdo Dios con esta practica? Tan seguro como la muerte y los impuestos, todos los seres humanos nacieron en un día en particular. Todo el mundo tiene una fecha de nacimiento. Como Dios quiere que las personas celebren una vida abundante (Juan 10:10), ¿estará esto incluyendo la celebración de cumpleaños? ¿Es el celebrar cumpleaños diversión inocente—¿o lo odia Dios? ¿Tiene esto importancia? Si usted compra una computadora nueva, usted espera recibir un manual de instrucciones con ella. Sin un manual, usted tendria que aprender a través de pruebas y errores—y posiblemente suprimir los archivos y softwares necesarios en el proceso. El manual de instrucciones le evita al usuario muchos dolores de cabeza. Crealo o no, usted también vino con un manual de instrucciones—¡la Biblia! La voluntad expresada de Dios y Su propósito está escrita a través de sus páginas. Toda palabra de las escrituras son un mensage de Dios para usted—quién es usted, lo que es usted, por qué El lo creó a usted y cómo El espera que usted conduzca su vida. Todo lo que usted necesite saber acerca del verdadero propósito de la vida está escrito en la palabra de Dios (Juan 17:17; Mat. 4:4; II Tim. 3:16-17). Cuando usted lee la Biblia ¡Dios le está hablando a usted! Recoja su “manual de instrucciones” y examine lo que Dios dice acerca de los cumpleaños.
Cumpleaños en la Biblia

Las celebraciones de cumpleaños en la Biblia son mencionadas en tres ocasiones diferentes. En cada caso, algo terrible ocurrió. Estos tres casos necesitan una breve examinación. El primer relato está en Genesis. El Faraón, el rey de Egipto, celebró su cumpleaños ahorcando a su jefe de los panaderos (Gen. 40:1-23). Dios le dio a José entendimiento especial del sueño del jefe de los coperos y de los panaderos, de que el panadero perderia su vida tres días después de que José le interpretara el sueño. José parece que entendia que el Faraón usaria está ocasión—su propia fiesta de cumpleaños—para matar a su panadero. Como el sueño había dicho el panadero fue ahorcado en la fiesta. En el segundo relato, la figura del Nuevo Testamento, Herodes el tetrarca, reluctantemente ordenó la ejecución de Juan el Bautista decapitandolo (Mat. 14:3-11). Note el versiculo seis: “Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes…” Durante el baile y el festejo en su fiesta de cumpleaños, Herodes se dejó llevar por los demás, y eventualmente hizo una promesa que el no queria hacer. Por resultado, un gran siervo de Dios perdió su vida. El último relato es encontrado en el libro de Job. La Biblia dice que los siete hijos de Job “fueron y hacían banquetes en sus casas, cada unu en su día, y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos” (Job 1:4). Estas fiestas obviamente no estaban enlazadas con ninguna clase de celebración que se relacionara con Dios, porque sino Job no se hubiera preocupado de que sus hijos estuvieran pecando durante las celebraciones de estas fiestas. El no estba completamente seguro de lo que había en sus mentes, pero la propia celebración de sus cumpleaños le produjo una gran preocupación en el (1:5). Aparentemente, durante la fiesta de cumpleaños del primogénito de Job, Dios le permitió a Satanás matar los diez hijos de Job en lo que parece ser un tornado (versículos 6-13, 18-19). Más prueba de que estas celebraciones de cumpleaños desagradaron a Dios, es encontrada en Job 3. Tome tiempo para leer el capitulo completo cuidadosamente. Job tomó tiempo para maldecir todo aspecto del día en que el nació. La perdida de todos sus hijos, por causa de celebración de cumpleaños, lo aturdió y le causó sensatez a la misma vez. Sus palabras demuestran claramente que no hay nada bueno acerca de la fecha de nacimiento de ningun hombre. El abiertamente maldijo el día en que el nació. Este incidente demostrará tener más significado mas adelante en el artículo. Algunos que tienen familiaridad con estos relatos tratan de excusarlos diciendo que no hay declaración contenida dentro de estos que directamente prohiban la celebración de cumpleaños. Ellos también ignoran el comentario de Job descrito en el párrafo anterior. Es cierto que las escrituras anteriormente mencionadas no contienen una condenación directa de los cumpleaños que comiencen con la frase “No celebrarás…” o algo similar, pero considere por el momento la lección principal de cada una de estas historias. Estas representan las unicas tres fiestas de cumpleaños descritas en toda la Biblia. ¡Desastre absoluto ocurrió en cada ocasión! Si Dios pensaba que la celebración de cumpleaños era algo positivo y bueno, ¿por qué no grabó El otro relato donde algo bueno y positivo ocurriera? Pero, no hay tales relatos.
¿Y Qué de los Cumpleaños de Conocidas Figuras de la Biblia?

Seguramente la Biblia anota las fechas de nacimiento de sus figuras mas importantes. Por seguro que Dios quiere que los importantes cumpleaños de los que lo sirven a El sean conocidos. Vamos a buscar los cumpleaños de algunos de los mas importantes siervos de Dios. Abraham es mancionado tres veces en la Biblia como “amigo” de Dios (II Cron. 20:7; Isa. 41:8; Santiago 2:23). El también es llamado “padre de todos nosotros” (Rom. 4:16). Muchos versículos demuestran de que el jugará un importante papel cuando el reino de Dios sea establecido en la tierra en la Segunda Venida de Cristo. Sin embargo, la Biblia no tiene grabada la fecha de nacimiento de este gran siervo de Dios. Moisés fue mencionado como el hombre mas manso en la faz de la tierra (Num. 12:3). Muchos versículos describen a esta figura de la Biblia y virtualmente todo el mundo lo conoce a el. La Biblia no nos dice tampoco cuando el nació. El famoso Rey David es llamado “varón conforme a Mi (Dios) corazón” (Hechos 13:21-22). Gran parte de la Biblia describe la vida de este hombre. Dios lo só a el para anotar una gran cantidad de los Salmos. Cuando el reino de Dios se establezca en la tierra, las profecias dicen que el gobernará sobre las tribus de Israel (Ezeq. 34:23-31) llamado ahí la casa de Israel. Seguramente la Biblia anotará la fecha en que este gran siervo de Dios nació. ¡No lo hace!

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