La mayoría de las iglesias hoy son organizadas según el modelo del “pastor principal”, donde un solo hombre (casi siempre con un grado de un Instituto Bíblico) hace la mayor parte del ministerio y es considerado y admirado como “el hombre de Dios”. Pocos pueden negar que los pastores son realmente los que ponen en marcha la iglesia de hoy. (¡Aunque se podría argumentar que en algunos lugares las iglesias son dominadas por aquellos que ofrendan más, porque controlan al pastor!)

Sorprendentemente, en el libro de Hechos, que es la historia de los primeros 30 AÑOS de la iglesia temprana, la palabra “pastor” NO SE MENCIONA NI UNA SOLA VEZ. Esto es realmente asombroso, al comparar con cuánta frecuencia usamos esta palabra hoy. De hecho, aun en todo el Nuevo Testamento esta palabra se usa muy pocas veces – especialmente al referirse a “oficios” del ministerio. Y donde aparece, se encuentra cerca del final de una lista de diferentes ministerios en la iglesia: “Y él mismo dio a unos, apóstoles, a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros…” (Ef.4:11)

Había ancianos y “supervisores” (estos términos son intercambiables) en la iglesia del Nuevo Testamento. Pero esto es muy diferente de la posición del “único pastor” que tenemos hoy.

¿Entonces cómo llegaron los pastores a manejar todo? ¿Y qué efecto tiene esto sobre la iglesia?

Al estudiar la historia, se hace obvio que recibimos este concepto mayormente de Roma – no de la Biblia. “El emperador Constantino desarrolló una estructura eclesiástica que duró diecisiete siglos… La gente va a un edificio (catedral) en un día especial de la semana (el domingo), y alguien (un sacerdote, o un pastor) hace algo por ellos (enseñar, predicar, la absolución, sanidad) o para ellos (un ritual o una diversión) por un precio (las ofrendas).” En la mayoría de los casos, lo que vemos hoy es la continuación del sistema de “clérigos y laicos” que dominaba la iglesia durante la Edad Media. Realmente hay muy poca diferencia. Los títulos han cambiado, pero aparte de esto es básicamente el viejo sistema católico romano de “sacerdotes” profesionales que manejan todo. Los llamamos “pastores”, pero su posición es básicamente la misma.

Estas son personas que obtuvieron un grado de un Instituto Bíblico, y ahora los pagamos para que sean nuestros “ministros”. ¡Sin tomar en cuenta el hecho de que TODOS deberíamos ser ministros! Lo que resulta son dos diferentes “clases” en la iglesia; la clase que “ministra” y la clase que “asiste” (laicos). Esto es algo que Dios aborrece extremamente. El no puede soportar que se divida a Su pueblo en “clases” de esta manera. Esta es la doctrina de los nicolaitas (Apoc.2).

¿Pero es esto tan malo? ¿Qué daño nos hace?

Aquí están algunas maneras específicas como este modelo del “pastor único” realmente hace daño a la iglesia:

1) Pone a un hombre sobre un pedestal – por encima de todos los demás. En muchas iglesias, esta veneración del pastor ya parece idolatría. La palabra del pastor es ley, y toda la iglesia gira alrededor de este único hombre.

2) Esto lleva directamente al ORGULLO. La posición en la cual colocamos a estos hombres, es terriblemente peligrosa para ellos y para la iglesia entera. Es muy difícil NO desarrollar orgullo, cuando uno es tratado de esta manera. El orgullo es la enfermedad más sutil, y espiritualmente fatal. Lleva al fracaso dondequiera que encuentre entrada.

3) Convierte a la iglesia en un montón de “espectadores”. En otras palabras, todo el mundo se queda sentado y mira mientras los “profesionales” hacen casi todo el trabajo. Este es un desastre absoluto, porque TODOS tenemos dones, un llamado y una unción de Dios.

4) El control, la manipulación y el abuso espiritual se vuelven más comunes donde el poder se concentra en las manos de una figura “venerada”. El poder corrompe. La lisonja corrompe. La veneración corrompe. Y antes que Ud. se dé cuenta, la gente sale terriblemente dañada y herida por el control y las “técnicas de gerencia” que se ejercen desde la punta. Entonces se desarrollan nuevas enseñanzas acerca de “cobertura” y “sumisión” para prestar una apariencia de legitimidad a la opresión con que se trata a la gente. A todos se les dice que se “sometan” y que no cuestionen nada. En algunas denominaciones e iglesias en particular, el sistema de “un solo líder” encaja en este escenario como la mano en el guante. Muy triste.

5) La posición del pastor se presta para “lino fino y títulos” – ¡o quizás para ternos caros de tres piezas! Jesús dijo a sus discípulos: “Pero vosotros no queráis que os llamen: Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos, Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.” (Vea Mat.23:5-12) Nada de esto parece impedir a los hombres que asuman “títulos” hoy, ¡y esto no está limitado a pastores!

6) Puesto que la posición del pastor es usualmente el “único trabajo reconocido” en la iglesia, muchos de los que efectivamente son evangelistas o profetas se ven obligados a pastorear, solamente para poder ministrar. A menudo están muy mal ubicados, y muchas veces esto lleva al desastre.

7) Todo esto crea una tal carga sobre los hombros del hombre que es nombrado pastor principal, que este trabajo tiene una de las cuotas más altas de agotamiento (burnout) en el mundo occidental.

Algunos dicen que tener una “junta de ancianos” que puede contratar o despedir al pastor, mantiene todo esto en su equilibrio. Pero no es así. Esto puede disminuir el asunto del control; pero el mero hecho de que ellos sienten la necesidad de “nombrar a un pastor”, demuestra cuán entregados al sistema son en verdad. Lo único que hacemos es perpetuar este sistema.

¿Entonces cómo hacían las cosas en el Nuevo Testamento?

Primero tenemos que notar que los apóstoles no eran “profesionales” entrenados. Aparte de Pablo, ellos nunca habían estado en un Instituto Bíblico (donde enseñaban los sumos sacerdotes y los fariseos). La mayoría de los apóstoles fueron sencillos pescadores y cobradores de impuestos. Pero ellos habían pasado MUCHO TIEMPO CON JESÚS. Esta fue su calificación. Y es claro que los pastores nunca estaban a cargo de la iglesia. Los APÓSTOLES tenían esta responsabilidad. Pero ellos nunca “se enseñoreaban” de la gente. Y dondequiera que iban, nombraban a ancianos o supervisores (plural) para cuidar de la iglesia en su ausencia. Estos “ancianos” tenían la responsabilidad de “pastorear”. Desafortunadamente, algunas traducciones de la Biblia llaman a estos ancianos “obispos”, lo que da la impresión de una “jerarquía”. Pero esto no está en el original. ‘Presbuteros’, anciano, es otro término para la misma persona como obispo o supervisor. Compare Hechos 20:17 con el verso 28.” Entonces ellos eran simplemente “ancianos” – esto es todo. Solo cuando la iglesia cayó en una decadencia seria y después en el romanismo, las “jerarquías” complicadas empezaron. Antes de esto, todo fue muy sencillo. ¿Quizás algún día volverá a ser así?

Para estudiar:
Ef.2:19-21, 4:11, 1 Cor.12:27-31, Hechos 20:17.28, 14:23, Tito 1:5-9, 1 Pedro 5:1-4, Mat.23:5-12, 1 Tim.3:1-9, 5:17, Hechos 6:1-6, 1 Tim.3:10-13, Hechos 2:42, 13:1-3, 15:1-2, 16:4, Rom.16:7, 2 Cor.11:13, Apoc.2:2

Vía. Altísimo

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