El Señor hablando a la iglesia en Laodicea dijo en Apocalipsis 3:19…” se pues CELOSO, y arrepiéntete”.

Como era costumbre en su ministerio, tocó directamente y sin rodeos el problema que veía en la iglesia Laodicense: la falta de celo por las cosas de Dios y su necesidad de arrepentimiento.

Laodicea significa los derechos del pueblo. Jesús veía una iglesia que estaba tan llena de si misma (del hombre) al punto que había despojado al Señor de Su Lugar dentro de la asamblea y se encontraba a esta altura del partido llamando desde afuera (¿no te parece terrible?), dándole la oportunidad a quien estuviese dispuesto a abrir para poder tener comunión e intimidad con esa persona (v.20: “cenaré con él”).

Esta falta de celo está directamente relacionada con la “tibieza” de esta iglesia expuesta en el verso 16. Cuando la temperatura espiritual alcanza un grado que nos hace sentir “cómodos”, dejamos de buscar, nos detenemos creyendo que hemos conseguido lo que buscábamos. Esta iglesia se “jactaba de cosas terrenales” (verso 17). ¿No pasa lo mismo hoy día? ¿No hay gente jactándose de lo grande que son sus templos o de lo multitudinarias que son sus reuniones o de las poderosas manifestaciones (cuidado otra vez, porque las manifestaciones no son la vara para medir la espiritualidad de alguien, ver Mateo 7:22-23)) que tienen lugar en sus reuniones y otras cosas terrenales queno representan EN SI un fruto espiritual?
Me temo que hemos alcanzado este punto en el cual Jesús vió sumida a la iglesia, encandilada y embriagada de las cosas del mundo pero absolutamente desprovista de lo verdaderamente espiritual. De hecho Él mismo le “aconseja” sobre lo que necesita hacer para ser en verdad ricavestirse y ver (v.18) y dejar de estar pobre, desnudo y ciego.
¡¡Qué gran contraste entre lo que el hombre cree correcto y lo que Dios sabe que es correcto!!
En su afan por conseguir éxito las iglesias de hoy han cedido a cuestiones terrenales (¿Dónde está el celo?), a prácticas que no son bíblicas, y si bien esto les ha traido resultados, no quiere decir que sean cosas que apruebe el Señor. No olvidemos la Torre de Babel, que habla de lo que “la fuerza del hombre” puede hacer para hacerse un nombre, si bien lo único que en verdad tenía era lo que su propìo nombre indica “CONFUSIÓN”(babel).

Hoy la fuerza del hombre vende cosas dentro de la iglesia, hace rifas, acepta modas y estilos mundanos con tal de que los que están “no se vayan al mundo y que otros puedan entrar”.

Y claro, muchos entran porque ya no hay un llamado a abandonar el mundo, sino que se ha traido el mundo a la iglesia para hacerles más sencilla la entrada a todas las personas. Esto no lo aprendimos del Señor quien habiendo amado al joven rico, le dejó ir porque este amaba más el mundo (sus riquezas).

Dios expulsó a Adán y Eva del huerto porque se volvieron extraños al Creador, consumió a Core porque ofreció fuego extraño, hizo caer muerto a Uza porque tocó el arca y su mano fue extraña para el Señor y a pesar de todo lo anterior, todavía hoy hay gente que piensa que puede ofrecer “sacrificios extraños” (prácticas no bíblicas) al Señor y no llevar castigo por ello.

El Señor fue claro: se CELOSO y arrepiéntete. ¿De qué? De tu falta de celo.

Estoy seguro que hay mucho de lo cual Dios está esperando que nos arrepintamos.

¿Qué piensas tú?

Via. Verdadero Avivamiento

Seguiremos después, fraternalmente
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