I. No todo el que me dice Señor, Señor.

A. ¿Qué significa (implica) esta frase? Es correcto llamarle “Señor, Señor” (Jn. 13:13) pero al decirlo debemos aceptar lo que implica: que Jesús es Soberano, el Gobernador, el Maestro y Guía de nuestra vida. El que no acepta lo que la palabra implica no debe decir, “Señor, Señor”.

B. Decimos “Señor, Señor” cuando cantamos, cuando oramos y en toda profesión de ser sus discípulos. Decimos “Señor, Señor” al llamarnos cristianos y miembros de la iglesia de Cristo. La profesión es hermosa, pero se requiere mucho más que la mera profesión. Nos conviene meditar sobre lo que significa.

C. Implica que debe haber conocimiento. Primeramente debemos aprender de El (Mat. 11:29, 30; 28:19; Jn. 6:44, 45). Es imposible seguirle si no sabemos su voluntad.

D. Implica la obediencia. No basta con oír la palabra. No basta con decir “Señor, Señor” (orando o profesando fe en Cristo). No basta con bautizarnos, porque el bautismo, siendo la muerte y la sepultura del “viejo ser” (la vida pasada) implica un cambio radical de vida, un verdadero arrepentimiento. La obediencia no es completa si no vivimos conforme a las enseñanzas del Sermón del Monte. Este sermón no es, como dicen algunos, una especie de “constitución” de la religión de Cristo, pero sí contiene enseñanzas básicas que deben gobernar nuestro corazón y nuestra conducta. Es muy importante aplicar Mat. 7:21 y Mat. 7:24 a este mismo sermón (como también al resto de las enseñanzas del Nuevo Testamento.

E. Implica, pues, el reconocimiento de su autoridad.

II. Hay eficacia en la oración Del Justo, Sant. 5:16.

A. Mat. 6:9-13; 7:7-11. Hay muchos textos que nos enseñan la importancia de orar sin cesar. En este estudio ya se ha dado mucha atención al tema.

B. Todas las religiones dan mucha importancia a la oración: los judíos tenían sus horas de oración (los mahometanos siguen la práctica); los católicos rezan (el “Padrenuestro”, la “Ave María”), contando las repeticiones; también los evangélicos rezan el “Padrenuestro” y otras oraciones.

C. Solamente orar en casa. Muchísimas personas dicen que son creyentes, que pueden orar en casa, y que por eso no tienen que asistir a ninguna iglesia. El orar es su único acto de culto. (El asistir para cantar, para tomar la cena del Señor, para ofrendar, para estudiar la Biblia y para orar con otros no cuenta para ellos, no tiene importancia). El orar es su religión. Su creencia es semejante a la creencia de los que enseñan la salvación por “la fe sola”; escogen una sola cosa y le dan toda la importancia. Sin embargo, la obediencia no puede ser sustituida por el orar.

D. El problema con esta actitud es que solamente ellos hablan (en oración), pero no dejan que Dios les hable a través de su palabra. Hablan pero no escuchan. Pero los que no escuchan a Dios no serán escuchados por Dios.

III. Pero muchos no dan a la obediencia el mismo énfasis que dan a la oración.

A. Jesús da suma importancia a la obediencia. Estúdiense con cuidado los siguientes textos: Mat. 6:10, “hágase tu voluntad”; 7:21, “sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”; 7:24, “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace”; 12:50, “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre”; 21:31, “¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?”; Luc. 6:46, “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” Véanse también Jn. 7:17; Rom. 2:12, 13; Heb. 5:8, 9.

B. Pero tantos hombres no le dan la misma importancia que Jesús le da. Más bien buscan el camino ancho en la religión, doctrinas que agradan a los hombres. Buscan su propia conveniencia.

C. ¿Obedecer qué? Para comenzar, este mismo sermón tiene que ser obedecido y, por supuesto, toda la enseñanza del Nuevo Testamento. Jesús y Juan predicaron el arrepentimiento (es decir, el cambio de corazón y vida) y el bautismo para remisión de pecados, y en este sermón Jesús nos dice cómo cambiar. Nos dice los cambios necesarios. Todos hemos pecado y hemos vivido en el pecado. Estando en el mundo, no habíamos practicado estas enseñanzas.

D. La prueba principal del amor es la obediencia. Jn. 14:21-24, “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama”.

IV. ¿No hicimos grandes cosas en tu nombre?

A. Hacer algo “en el nombre” de Jesús significa hacerlo “por su autoridad” y es imposible obrar por la autoridad de Jesús sin obrar conforme a sus enseñanzas. Desde luego, El no autoriza nada que contradiga su propia voluntad.

B. Advertencias alarmantes. Mat. 24:24, “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”. Obsérvese que Jesús dice que algunos no aprobados por Dios harán grandes señales y prodigios. 2 Tes. 2:9, Pablo habla de “señales y prodigios mentirosos“. ¿Cuántas personas hacen el esfuerzo por examinar tales “señales” y probar a los maestros que las hacen? Tantas personas simplemente se dejan engañar, y tendrán que sufrir las consecuencias.

C. Se acabaron los dones. Las señales servían para confirmar el evangelio (Mar. 16:20; Hechos 14:3; Heb. 2:3, 4); por eso, las profecías iban a acabarse cuando “lo perfecto” (lo completo) llegaba (1 Cor. 13:7-10). Se refiere al Nuevo Testamento ya completado. Cuando Juan el apóstol escribió Apocalipsis a fines del primer siglo, se completó la revelación de Dios. Entonces también se acabaron las lenguas (1 Cor. 13:8) y los demás milagros que servían para confirmar la palabra. (Las lenguas eran por señal a los incrédulos, 1 Cor. 14:22).

D. Por lo tanto, los que profesan recibir revelaciones modernas son falsos, como también los que profesan sanar enfermos y hablar en lenguas. Todos los dones se acabaron, porque ahora tenemos el Nuevo Testamento en su forma completa. Si los hombres todavía recibieran profecías, tendrían que agregarlas al Nuevo Testamento, y nadie se atreve a hacerlo. Esto indica que ellos mismos saben que no están recibiendo revelaciones. Son falsos.

E. “En tu nombre echamos fuera demonios”. No existen hoy en día demonios como aquellos que fueron echados fuera por Jesús y sus apóstoles. Aquellos demonios eran espíritus inmundos que tomaron posesión y control de algunas personas para atormentarlas. Tales demonios tenían ciencia sobrehumana, porque reconocían que Jesús era el Hijo de Dios (Mat. 8:29), cuando otros no lo reconocieron; algunos endemoniados no podían ser atados con cadenas (Mar. 5:4, 5), etc. Tal fenómeno no existe ahora. Es verdad que Satanás entra en muchas personas como entró en Judas (Jn. 13:27) y en Ananías (Hech. 5:3), pero lo hace con el permiso del individuo. No fue así en el primer siglo, pues tomaron control de la vida de muchos sin su permiso. Los que hablan ahora de echar fuera a los demonios de alguienhabla locura. Satanás tiene control de muchas vidas, pero estos pueden y deben librarse de ese control.

F. Así es que los que dicen que en el nombre de Jesús profetizan, echan fuera demonios y hacen milagros se engañan solos, a menos que sean charlatanes de los más viles que conscientemente engañan a la gente.

G. Otras buenas obras. Muchos que no profesan profetizar, etc. en el nombre de Cristo, profesan hacer muchas buenas obras de benevolencia. La religión de mucha gente es hacer buenas obras (obras que según ellos son buenas), pero el hacer buenas obras no sustituye la obediencia.

H. Una advertencia solemne. Recuérdese que todos los grupos religiosos enseñan “mucha Biblia”. Aun los “testigos”, por más que blasfemen a Cristo, enseñan cosas buenas. Algunas iglesias enseñan muchísimas cosas buenas y los miembros son en algunas cosas “muy buena gente”, pero entre más el billete falso aparezca ser genuino, más peligroso es. Para matar ratones se usa un 98% de puro cereal y solamente un 2% de veneno, pero ese pequeño porcentaje de veneno mata.

V. “Entonces les declararé: nunca os conocí.”

A. ¡Que grande sorpresa para muchos! Desde luego, “Aquél Día” traerá muchas sorpresas. Multiplicados millones se sorprenderán porque ni siquiera creen que habrá Juicio Final. Otros creen que cuando Cristo venga establecerá su reino aquí en la tierra para reinar mil años (por eso siguen orando, “venga tu reino”).

B. Aun profetizaban, echaban fuera demonios e hicieron milagros. Tal vez estos serán más sorprendidos que nadie. Luc. 13:26, “Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste”; es decir, “nos conocíamos íntimamente”.

 

C. La palabra “declarar” es la palabra usada en Mat. 10:32. Si no le confesamos (haciendo su voluntad) El declarará que no nos conoce.

D. “Nunca os conocí“. La palabra “conocer” significa “aprobar”. 1 Cor. 8:3, “si alguno ama a Dios, es conocido por él”; Gál. 4:9, “siendo conocidos de Dios”; 2 Tim. 2:19, “Conoce el Señor a los que son suyos”. Significa una relación de aprobación. Véase también Mat. 25:12. Dice Cristo, “Nunca” os conocí. El nunca aceptó su “servicio” porque era “culto voluntario” (culto “en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres”, Col. 2:22, 23).

E. “Hacedores de maldad”. “Maldad, ANOMIA, iniquidad, relacionado con ANOMOS, sin ley … ANOMIA no es meramente infracción de la ley, sino su rechazo flagrante en rebeldía; actuar y vivir al margen de ella; Besson traduce más literalmente … ilegalidad (y en nota al pie aclara: la anarquía). Esta definición de pecado expone su carácter esencial como el rechazamiento de la ley, o voluntad de Dios, y su sustitución por la voluntad de uno mismo”. Es decir, obraban fuera de la autoridad de Cristo. Eran religiosos, hacían muchas cosas religiosas, aun practicaban buenas obras, pero no querían sujetarse a la autoridad de Jesús, sino la sustituían con la sabiduría humana.

F. En “Aquél Día” Cristo quitará la máscara a todos los que solamente profesan servirle pero siempre hacían su propia voluntad y no la voluntad de Dios. Quitará el vestido de oveja y expondrá los lobos. Les hará ver que estaban en el camino ancho y no en el camino angosto.

Conclusión.

A. No basta con simplemente DECIR “Señor, Señor”. No basta con simplemente orar a Dios. El orar tiene gran eficacia, pero no puede sustituir la obediencia.

B. Cristo será el Juez. Este texto nos hace ver claramente que nuestro Señor Jesucristo será el Juez en “Aquél Día”. Muchos se sorprenderán al saber esto, porque dicen que Jesús era solamente un Buen Hombre, un Buen Maestro, etc.

C. Muchos viven engañados, y morirán engañados, y en esa condición tendrán que comparecer delante del Señor.

D. Este juicio será final. Es para siempre. “E irán estos al castigo eterno” (Mat. 25:46).

E. ¡Nos urge oír el evangelio puro, aprenderlo y obedecerlo cuanto antes!

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

%d personas les gusta esto: